Así fue la investigación
Micrófonos en bares, locales y hasta el cementerio: la UCO monitorizó durante un año las vidas de los hermanos acusados de matar a Francisca Cadenas
Los detalles La Guardia Civil también llevó a cabo acciones para desestabilizar a Juli y Lolo y hacerles hablar de la desaparición de Francisca.

Resumen IA supervisado
La Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO) investigó durante más de un año a los hermanos Julián y Manuel González, conocidos como Juli y Lolo, por la desaparición de Francisca Cadenas en 2017. Colocaron micrófonos en 20 ubicaciones, incluidos lugares públicos de Hornachos y pueblos cercanos, como cementerios, bares y panaderías, para monitorear sus movimientos. En octubre de 2024, la Guardia Civil perfiló al posible asesino, vinculándolo con una vivienda cercana al lugar de la desaparición. Julián fue el primer sospechoso, seguido por Lolo, lo que permitió descubrir el lugar donde estaban los restos de Francisca. La vigilancia constante y las escuchas revelaron conversaciones incriminatorias entre los hermanos, llevando al hallazgo de los restos de la víctima y a la identificación de los presuntos responsables.
* Resumen supervisado por periodistas.
Durante más de un año, la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO) vigiló a los hermanos Julián y Manuel González (conocidos como Juli y Lolo) como presuntos sospechosos de la desaparición de Francisca Cadenas en 2017. Para ello, pusieron micrófonos en su casa y sus vehículos, pero ahora se sabe que monitorizaron toda su vida durante las 24 horas con micros colocados en al menos 20 localizaciones.
Según ha podido saber Más Vale Tarde, los investigadores utilizaron micrófonos ambientales en una veintena de lugares de Hornachos y otros pueblos de la zona que frecuentaban los sospechosos para intentar averiguar su presunta implicación en la desaparición de Francisca.
Una panadería, el cementerio del pueblo, bares, la báscula municipal... La UCO instaló estos micrófonos en los lugares más insospechados.
Perfil del sospechoso
Todo comenzó con la elaboración, en octubre de 2024, del perfil del posible asesino. Como esgrime su informe, "el autor tendría una vinculación con alguna de las viviendas situadas en el corto recorrido que estaba efectuando Francis, probablemente por residir en una de ellas".
Así, Julián se convirtió en el primer sospechoso. La noche del suceso él se encontraba en su casa situada en los 20 metros en los que desapareció Francisca. Los agentes solicitaron de inmediato la intervención de su móvil y medidas de seguimiento de su vehículo.
En el mes de junio hicieron lo mismo con Lolo, que se convirtió en el segundo sospechoso, y gracias a ello descubrieron el lugar en el que estaban los restos de Francisca.
Según publicó 'Prensa Ibérica', la Guardia Civil grabó una conversación entre los dos hermanos en la que Juli decía que "lo del rincón es lo que más mal rollo me está dando", en referencia al sitio de la casa en el que estaban escondidos los restos de la víctima. "Juli, no empieces a comerte el coco…", le contestó Lolo.
Micros hasta en el cementerio
El resto de los micrófonos se colocaron en lugares públicos de Hornachos, Llera y Llerena. Lugares a los que Julián y Lolo iban con frecuencia y donde se relacionaban con personas de máxima confianza.
Uno de los puntos elegidos para las escuchas fue el cementerio, donde están enterrados su tío y sus padres, y al que los sospechosos acudieron en momentos muy concretos de la investigación. Por ejemplo, fueron pocos días después de que la UCO hiciese una reconstrucción de la desaparición de Francisca.
"De ahí vengo, que hace tiempo que no veía a la vieja. Digo: 'Vamos a ver, porque como dijo aquel, sabemos dónde están'. Están ahí los pobres, no se van a mover", escucharon decir a Julián.
La báscula municipal, el aparcamiento de la ermita, los accesos a una de las fincas, una panadería y hasta en uno de los monumentos más emblemáticos del pueblo son otros de los emplazamientos donde se colocaron los micrófonos. Además, 13 de los puntos de escucha estaban en restaurantes y bares.
La UCO vigiló todos sus movimientos durante más de un año. En algunas ocasiones incluso realizaron acciones como poner carteles en memoria de Francisca y en los que se reclamaba investigar el suceso para desestabilizar a los hermanos y provocar cambios en sus conversaciones.
Un trabajo preciso y en la sombra que cumplió su objetivo: encontrar los restos de Francisca Cadenas y a los presuntos responsables de su desaparición.
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