En el Día Internacional de la Mujer

La advertencia de Lola Herrera a las mujeres de hoy: "Todo lo que conseguimos es muy endeble, no me siento segura, hay que estar alerta"

Las mujeres extremeñas que descansan en el balneario de Alange hablan con pasmosa naturalidad de cómo sus maridos y sus hijos no saben poner una lavadora. Lola Herrera, que se encuentra también allí, habla de los derechos que han conseguido las mujeres en las últimas décadas, pero advierte de que hay que estar alerta.

La advertencia de Lola Herrera a las mujeres de hoy: "Todo lo que conseguimos es muy endeble, no me siento segura, hay que estar alerta"

Entre masajes y aguas termales en el balneario de Alange, las mujeres extremeñas que coprotagonizan, junto a Lola Herrera, el programa de Lo de Évole de hoy, 8 de marzo, hablan sin tapujos de lo mal que se lo han hecho pasar (y que aún lo hacen en algún caso) algunos hombres de sus vidas.

Una de ellas relata que su marido era tan celoso que sospechaba de ella hasta cuando iba a misa. "Yo no salía de casa, ¿cómo iba a tener celos? ¿De quién? Como no fuera de los niños o de la lavadora", responde su compañera en esta escena tan cruda y real que pone los pelos de punta. "Le tenías que tener todo, todo preparado. Luisa para allá, Luisa para acá. Luisa para esto. Luisa, tráeme un palillo. Luisa, tráeme un periódico. Luisa, un vaso de agua. Oye, Luisa, que se te han olvidado las servilletas", dice una tercera. La siguiente lamenta que para comprarse un coche necesitó la firma de su marido.

El testimonio de Lola Herrera y el machismo que ha atravesado su vida

La veterana actriz aporta otro de esos testimonios desgarradores. Reflexiona sobre la situación actual de la mujer en la sociedad junto a Jordi Évole, con advertencia incluida: "Se han ganado muchas cosas. Las mujeres hemos dado pasos de gigante. Ha sido muy gratificante ver cómo se iban ganando cosas. Lo que pasa es que todo lo que conseguimos es muy endeble. A mí no me hace sentirme segura. Yo creo que hay que estar alerta".

"Las mujeres de ahora, las jóvenes y las que no son tan jóvenes, tienen que estar alerta de no perder nada de lo que se ha conseguido. E intentar mejorar, que todavía queda mucho que mejorar. Pero no perder nada de lo que se ha conseguido, que corre sus peligros.", avisa a sus 90 años, sabiendo que ella ya no estará aquí para ver lo que ocurra en el mundo de mañana, pero preocupada por lo que pueda pasar en el futuro.

Jordi reconoce que puede ser que no seamos "conscientes de cómo era esa vida antes". "Igual por eso no lo hemos valorado lo suficiente según qué generaciones posteriores", añade. El presentador considera muy valioso el testimonio de Lola, en el sentido de decir: "Joder, es que yo lo he vivido, es que yo sé lo que ha sido ser mujer en España en los años 60, en los años 70, en los años 80". "Era horrible", confirma ella.

Ser mujer en la España del franquismo

Lola recuerda en este punto de la entrevista las enormes dificultades legales y sociales que enfrentaban muchas mujeres en España cuando querían poner fin a su matrimonio. En aquel momento ni siquiera existía el divorcio y para iniciar una separación era necesario denunciar al marido y demostrar maltrato físico. En su caso, explica, no podía hacerlo porque no había violencia de ese tipo, aunque sí vivía una situación de infidelidad constante que socialmente se consideraba casi normal. "Los hombres eran muy machos y tenían que ponerle los cuernos a su mujer. Estaba justificado, ¿no?", comenta con tristeza.

Cuando finalmente logró iniciar el proceso, la situación fue todavía más surrealista: un juez ordenó "depositarla" en casa de otras personas, una práctica legal de la época que obligaba a la mujer a vivir bajo la tutela de una familia mientras se resolvía el proceso. "Como si fueras una tarada, ¿sabes?", dice con amargura. Como no tenía vivienda ni familiares en Madrid, terminó viviendo durante seis meses en casa de Mimí Muñoz, madre de las hermanas Goyanes. Lola recuerda hoy aquella situación como una muestra del trato paternalista hacia las mujeres, que legalmente eran consideradas incapaces de vivir solas.

La actriz subraya que ese sistema reflejaba hasta qué punto la legislación estaba diseñada desde una mirada profundamente desigual. Las mujeres, por ejemplo, ni siquiera podían figurar como cabeza de familia, lo que implicaba que una madre trabajadora no podía incluir a sus hijos en la Seguridad Social si el padre estaba ausente o había abandonado el hogar. Una realidad que, vista hoy, evidencia lo difícil que era para muchas mujeres tomar decisiones sobre su propia vida.

*Sigue a laSexta en Google. Toda la actualidad y el mejor contenido aquí.