Sin voz ni voto
Los purgados tienen razón y en Vox no existe democracia interna: así se cargó Abascal los pocos vestigios democráticos que quedaban en sus filas
¿Por qué es importante? Críticos de la formación como Javier Ortega Smith o Juan García-Gallardo han acusado a la dirección de la formación de aglutinar todo el poder de decisión.

Resumen IA supervisado
En Vox, figuras como Javier Ortega Smith y Juan García-Gallardo critican la falta de democracia interna y piden un Congreso, aunque esta opción es complicada debido a los estatutos del partido. Para convocar una Asamblea General Extraordinaria, se requiere el 20% de las firmas de los afiliados, pero el número exacto de afiliados es incierto. Vox, liderado por Santiago Abascal, ha centralizado el poder, eliminando las primarias en 2019 y las elecciones de los Comités Ejecutivos Provinciales en 2022. Todos los cargos son designados, y la falta de democracia interna deja sin voz ni voto a los disidentes.
* Resumen supervisado por periodistas.
Los purgados en Vox omo Javier Ortega Smith o Juan García-Gallardo no dudan en cargar contra la falta de democracia en la formación e, incluso, exigen la celebración de un Congreso. Ahora bien, la tan intolerante democracia interna que se da en las filas de los de Santiago Abascal complica esta opción. Si bien hubo un precedente hace un año, quedó en nada porque entonces tampoco lo pedían pesos pesados del partido.
Por eso, técnicamente es casi imposible. De hecho, lo llaman Congreso porque, dicen, únicamente sería para debatir, pero en los Estatutos de Vox esa figura no existe. En este sentido, se recogen Asambleas General Extraordinarias, para cuya convocatoria necesitan las firmas del 20% de los afiliados. Precisamente ahí está la trampa, porque se desconoce con exactitud a cuánto correspondería esa proporción. Si bien Abascal ha hablado de 68.000, lo cierto es que al corriente de pago solo figuran 30.000. Además, la dirección no va a facilitar la lista a los disidentes.
Hasta ahora, Vox ha celebrado Asambleas Ordinarias cada año, para aprobar las cuentas, por ejemplo; mientras que Extraordinarias ha habido cuatro. Citas en las que demuestran el poder centralizado de una organización que no concede baronías, es decir, poder territorial; pero que tampoco permite disputar el liderato a Santiago Abascal.
Prueba de ello es que fue elegido en la primera de 2014 y reelegido en 2016 con el 98% de los votos. Y hasta ahí porque en las dos últimas no ha tenido rival. De hecho, en 2020 el Comité Electoral descalificó al único candidato alternativo asegurando que no tenía el apoyo del 10% de los afiliados, aunque nunca se llegó a demostrar; mientras que en la última, la convocatoria anticipada hizo imposible para potenciales candidatos reunir los más de 3.000 avales necesarios.
De esta manera, queda claro que voz en Vox no hay, pero voto tampoco, porque absolutamente todos los cargos de Vox son elegidos a dedo. Y es que no existe democracia en Vox desde que se abolieron las primarias de los cargos públicos en 2019. De hecho, tres años después desapareció el último vestigio que quedaba.
Era la elección democrática de los Comités Ejecutivos Provinciales, que sobre la que se informó a los afiliados a 48 horas de la asamblea de la reforma de los estatutos para que todo el poder pasara al Comité Ejecutivo Nacional que preside Abascal. Lo hicieron sin argumentos y sin opción a réplica. D ahí que hoy todo el que alce la voz sabe que su futuro está fuera del partido.
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