Tensión interna
Los purgados de Abascal dan un paso más para recuperar Vox y exigen la celebración de un congreso extraordinario
El contexto Figuras como Iván Espinosa de los Monteros y Javier Ortega Smith lideran la ofensiva en Vox, lanzando una web para exigir un congreso extraordinario. Alertan de la falta de debate interno y denuncian un clima de miedo dentro del partido.

Resumen IA supervisado
La tensión interna en Vox ha alcanzado un punto crítico, con militantes y exdirigentes exigiendo un congreso extraordinario para abordar la estructura y dirección del partido. Figuras destacadas como Iván Espinosa de los Monteros y Javier Ortega Smith lideran la iniciativa, respaldada por otros miembros relevantes, para revitalizar el partido mediante la participación activa de los afiliados. Denuncian una concentración de poder y falta de autocrítica, alertando sobre la ausencia de espacios de deliberación. La dirección, sin embargo, rechaza la propuesta, desestimando las críticas y defendiendo su liderazgo. La cúpula insiste en que no hay lugar para cuestionamientos internos, destacando la importancia de la cohesión y el trabajo en equipo.
* Resumen supervisado por periodistas.
La tensión interna en Vox ha estallado ya sin filtros. Militantes y exdirigentes del partido han reclamado la convocatoria de un congreso extraordinario "con plazos suficientes y reglas claras", mientras la dirección, lejos de recoger el guante, lo rechaza de plano. El portavoz nacional, José Antonio Fúster, despreció este miércoles la iniciativa, calificándola de "absurda" y zanjándola con ironía: él también querría "tener un millón de amigos".
La ofensiva la encabezan figuras de peso como Iván Espinosa de los Monteros y Javier Ortega Smith, que han impulsado una página web para recabar apoyos y forzar ese congreso. A su manifiesto se han sumado nombres relevantes del partido como Rocío Monasterio, José Ángel Antelo, Inés Cañizares, Víctor Sánchez del Real, Juan Luis Steegmann, Malena Nevado, Rubén Manso o Ignacio Ansaldo, entre otros. Todos ellos reivindican una iniciativa "seria, ordenada y legítima" con una idea de fondo: un proyecto político "fuerte" solo puede sostenerse con la participación real de sus afiliados.
En el texto, los firmantes recuerdan que Vox nació como "un instrumento al servicio de unas ideas", nunca como un fin en sí mismo. Sin embargo, denuncian que el partido ha derivado en un proceso de "reducción y empobrecimiento interno". Señalan una creciente concentración de poder "en muy pocas manos", la desaparición de contrapesos y el desplazamiento de quienes mantenían criterio propio.
Esa deriva, sostienen, se ha traducido en salidas de dirigentes históricos "sin explicaciones suficientes" y en la pérdida de perfiles con capacidad organizativa y compromiso político. A ello se suma, subrayan, la ausencia total de autocrítica: "los errores, los retrocesos electorales y las oportunidades perdidas no han dado lugar a reflexión ni a aprendizaje colectivo". El resultado, concluyen, es "un partido más pequeño por dentro, menos plural y menos ambicioso".
Los críticos alertan además de un problema estructural: la falta de espacios de deliberación. "No hay congresos y no se debaten las ideas", denuncian, en un contexto en el que, aseguran, se ha instalado "un clima de miedo". Discrepar —o simplemente opinar— puede acarrear apartamientos, ceses o, en la práctica, "purgas".
Congreso Extraordinario
Por ello, defienden la necesidad urgente de un congreso extraordinario que no solo sirva para "preparar el partido para gobernar", sino también para reabrir el debate político y organizativo. Reclaman una revisión completa de la estructura interna, así como una explicación "seria" sobre los cambios de orientación del partido en los últimos años. Piden, en definitiva, un debate abierto sobre liderazgo, estrategia y rumbo.
La respuesta del partido
La respuesta de la dirección no se ha hecho esperar. Fúster ha restado legitimidad a los promotores de la iniciativa, a los que considera "gente muy respetable casi toda", pero deslizando que eso "no significa que sean buenos".
El portavoz también cargó contra Espinosa de los Monteros, recordando que "es la segunda vez que se va" del partido y atribuyendo su salida a una supuesta falta de confianza en el proyecto tras las elecciones generales. "Ocúpate de tus negocios y déjanos en paz", llegó a espetar.
En el caso de Ortega Smith, Fúster habló directamente de "autoexpulsión de manual", al considerar que desobedeció una orden del Comité Ejecutivo Nacional. Y sobre otras voces críticas, como la de Juan García-Gallardo, ironizó con que podría "decir algo original" al tiempo que negaba cualquier "bunkerización" en la dirección.
El mensaje final desde la cúpula es nítido: no hay espacio para cuestionamientos internos. Para Fúster, los verdaderos líderes son quienes "guardan el ego" y construyen equipos. Algunos de los firmantes del manifiesto, en cambio, son —a su juicio— "ejemplos de destructores de equipo".
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