'El traje de Mansilla'

Pedro Mansilla afirma que Trump lleva gorra "por una cierta envidia cochina a un presidente de Venezuela"

El crítico de moda repasa el origen de este complemento que se ha puesto de moda entre los políticos de todo el mundo. Mansilla explica que su origen es aristocrático.

El crítico de moda repasa el origen de este complemento que se ha puesto de moda entre los políticos de todo el mundo. Mansilla explica que su origen es aristocrático.

La gorra se ha vuelto uno de los complementos más deseados entre los políticos. Para conocer el origen de esta prenda, El Intermedio cuenta con el crítico de moda Pedro Mansilla. El sociólogo cuenta que, aunque se asocie este complemento a los movimientos obreros de finales del siglo XIX, "es de un origen muy aristocrático".

"Las primeras gorras son gorras del Renacimiento y gorras del Barroco", explica, "y ahí se consideraban como una de las distinciones más elegantes que podía llevar un caballero". El periodista pone como ejemplo al emperador Carlos V, que llevaba gorra.

"Es indiscutible que el fan número uno de las gorras a nivel mundial es Donald Trump", indica el Gran Wyoming. "¿Hay un mensaje detrás de esto?", plantea. Mansilla señala que la gorra "tenía una dignidad aristocrática". "Luego tuvo una dignidad obrera", añade. "Pero", como expone, "dejó el lugar donde estaba instalada, que era Inglaterra, y se pasó a los Estados Unidos".

Allí, como indica el periodista, su uso está asociado a deportes. Y, por ese motivo, se lleva la gorra no como complemento sino "por una razón estratégica". El sociólogo indica que se dio una paradoja que se da con el deporte, "que los más fanáticos son los que no juegan".

"No sé si alguna vez Donald Trump habrá podido jugar al béisbol, pero él la lleva justamente haciendo verdad esta esta paradoja", afirma, "aunque también desvelaré que yo creo que, en el fondo, Donald Trump la lleva por una cierta envidia cochina a un presidente de Venezuela que fue el que realmente la puso de moda mundialmente".

El presentador indica que este complemento se ha convertido casi "en una segunda piel" para Trump ya que no se la quita "ni comiendo". Mansilla indica que "incluso los pobres bien educados sabían que cuando se entraba en un sitio cubierto, había que quitares la gorra como un signo de respeto a los demás". "Cosa que me parece alucinante que se ha perdido", apunta, "ahora pasa por ser el colmo de la modernidad".

Wyoming indica que Trump ha decidido cambiar su gorra roja de MAGA por una blanca de USA. "De hecho", señala, "el otro día le vimos usándola incluso en un funeral". Mansilla considera esto algo "terrible" y muestra su "falta de educación".

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