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El historiador Mikel Herrán cuenta quiénes eran las conocidas como 'princesas del dólar'

El historiador desvela qué formulas utilizaban los nobles para hacer frente a sus deudas y evitar perder sus bienes y su estatus en este tramo que recupera 'The very best of El Intermedio'.

El historiador desvela qué formulas utilizaban los nobles para hacer frente a sus deudas y evitar perder sus bienes y su estatus en este tramo que recupera 'The very best of El Intermedio'.

Como señalaba Mikel Herrán en su sección 'Esta todo inventado', que recupera El Intermedio', "desde la Edad Media tenemos a aristócratas que han tenido que buscar formas creativas de conseguir un poquito de cash". El historiador contaba que los nobles, a pesar de tener "poder y dinero", también tenían "mucho gusto por gastar y muchos palacios que mantener".

"Así que yo hoy vengo aquí a darle consejos a los duques, los marqueses, los condes e, incluso, a los vizcondes que nos estáis viendo en este programa para que pongan sus haciendas en orden", añade. Herrán indicaba que, por ejemplo, una manera habitual de conseguir solvencia era vender los derechos para recaudar las rentas.

Los bienes de los duques de Osuna, a subasta

"Aquí se la jugaban todos un poquito porque sí había una mala cosecha el recaudador perdía dinero y los nobles tendían a vivir por encima de sus posibilidades", indicaba, "así que no era raro que, incluso, con estos ingresos por adelantado, no les diera para pagar las cosas".

Otros pagaban impuestos con cuadros, "pero a veces debían tanto dinero que no bastaba con dar un par de Murillos, por ejemplo". Por ejemplo, en 1986, "el Tribunal Supremo obligó a los duques de Osuna a sacar todos sus bienes a subasta para pagar sus deudas". "Vendieron 1.249 libros, el Palacio Ducal y más de 800 piezas de arte que venían acumulando los últimos 350 siglos de nobleza", exponía el historiador.

Algunos de sus cuadros acabaron en colecciones públicas, como por ejemplo la del Museo del Prado, pero la mayor parte se vendieron a colecciones privadas. "Esto no era raro, sobre todo en el siglo XIX, cuando la revolución industrial empezó a favorecer nuevas fortunas y que los nobles empezasen a quedar un poco atrás y sin poder mantener todos esos palacetes que habían acumulado con los siglos", añadía Mikel.

El noble más endeudado

El caso más exagerado fue el del Duque de Buckingham, "que se llamaba Richard Temple-Nugent-Brydges-Chandos-Grenville". Este, como contaba Herrán, heredó una fortuna, pero se la gastó muy rápido. A pesar de que sus rentas "estaban por los suelos" decidió reformar uno de sus palacios e invitar a la reina Victoria y al príncipe Alberto "con todos los gastos pagados, un desfile militar y 400 lacayos contratados para atender a Sus Majestades como se debía".

Esto provocó que tuviera una deuda de un millón y medio de libras. Decidió huir del país y dejar el marrón a su hijo, que tuvo que vender propiedades para hacer frente a esa deuda. Además, se organizó una subasta en la que se vendieron más de 800 cuadros, cubertería, muebles y 21.000 botellas de vino.

Una boda como solución

Otra fórmula que utilizaron para evitar vender sus bienes fue casarse, algo que hicieron muchos nobles británicos en el siglo XIX. Por ejemplo, se casaban con hijas de empresarios estadounidenses para así acceder a sus copiosas dotes.

"Había tantos nobles arruinados casándose con ricachonas yanquis que, incluso, se les puso un apodo: 'Las princesas del dólar'", contaba Mikel. El historiador añadía que más de un tercio de la Cámara de los Lores británica se casó con estas 'princesas' para costear sus gastos.

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