El Club de la Comedia
El monólogo de Héctor de Miguel (Quequé) sobre lo que supone ir a un concierto a cierta edad: "¿Hay para sentarse?"
Una noche de conciertos, una resaca interminable y una cita condenada al fracaso sirvieron a Quequé en El Club de la Comedia para encadenar confesiones desternillantes sobre festivales, primeras filas y esa incómoda certeza de que el cantante siempre juega con ventaja.

Quequé arrancó su monólogo en El Club de la Comedia confesando que llegaba "reventado" y con "una resaca a nivel Ortega Cano". El humorista describió ese estado como una condena permanente: "Estoy en ese punto de la vida en el que salgo una noche y siempre parece que fue ayer". Para rematar la tragedia etílica, bautizó su mal como "la resaca universitaria", una que, según él, "dura un cuatrimestre" y que incluso puede confundirse con la de Nochevieja meses después.
A partir de ahí, el cómico explicó que hacía años que no pisaba un concierto porque ya ha alcanzado la edad en la que responde a cualquier invitación con una única pregunta: "¿Hay para sentarse?". Lejos quedan los tiempos de la primera fila, donde, según recordó, "te juegas la vida", entre pogos, litros de cerveza (o no), cigarros de origen incierto y hasta el riesgo de enrollarte con "una chica... que no es una chica, que pasa mucho en los conciertos de Lady Gaga". "No gastéis el dinero en droga, no merece la pena. Llevad la tienda de campaña. Es suficiente", recomendaba, porque la mezcla de calor, alcohol, kebab y olor corporal ya coloca "para todo el día".
El regreso a la música en directo, sin embargo, no fue por nostalgia, sino porque recibió "una oferta que no pude rechazar": "Estaba muy buena". Gracias a ese "superpoder que tenemos los hombres para detectar a tías buenas", acabó en primera fila viendo actuar a un grupo del que no conocía "ninguna canción", mientras hacía "playback" para disimular. Eso sí, dejó otra reflexión demoledora sobre los conciertos: "Pagas para cantar tú". Y, como buen veterano, reveló el momento perfecto para no ir al baño: cuando el cantante anuncia "un temita nuevo" o empieza a presentar a la banda, porque ahí "hay desbandada general".
El desenlace llegó con una de esas leyes universales que, según Quequé, jamás fallan: justo cuando te toca entrar al baño y "sacas media cuca", suenan "los primeros acordes de la única canción que te sabes". Él salió corriendo para vivir el momento romántico que llevaba toda la noche imaginando, pero descubrió que la chica estaba completamente hipnotizada por el cantante.
"Comprendí que yo esa noche era su última opción", resumió dándose cuenta de que antes iba el vocalista, los guitarristas, el bajista, el batería, el técnico de sonido, el de luces, el conductor de la furgoneta, el segurata y hasta "el que afina la guitarra". Sin beso y con las expectativas por los suelos, el remate fue tan absurdo como inevitable: terminó el litro que tenía entre manos (con sorpresa incluida) y, cuando acabó la canción, solo pudo preguntarle: "¿Quieres un poco?".
*Con motivo del 20 aniversario de laSexta, recordamos algunos de los programas que han marcado la historia de la cadena y han acompañado a varias generaciones de espectadores.