Tras la borrasca
Los vecinos de Grazalema, ansiosos de volver a casa tras una semana de desalojo: "Estamos muy tristes"
¿Qué han dicho? Los vecinos de la localidad gaditana pasan el día en un pabellón habilitado y las noches en un hotel desde que el Guadalquivir tomara las calles del pueblo.

Resumen IA supervisado
Antonio y Francisca, junto a otros vecinos de Grazalema, llevan una semana en el pabellón polideportivo local debido a las inundaciones provocadas por el tren de borrascas. Aunque pasan el día allí y duermen en un hotel, el deseo de volver a casa es evidente. Antonia expresa tristeza por estar lejos de su hogar, una sensación compartida por los demás vecinos. Los voluntarios de Cruz Roja desempeñan un papel crucial, asegurándose de que nadie carezca de lo necesario. Raúl, otro vecino, comenta que las tardes se hacen largas, aunque agradece el buen trato recibido. El domingo, los desalojados pudieron recoger pertenencias de sus hogares brevemente.
* Resumen supervisado por periodistas.
Antonio y Francisca llevan una semana acudiendo al pabellón polideportivo de Grazalema a la espera de volver a su casa. El azote del tren de borrascas de los últimos días provocó el pasado viernes graves inundaciones en la localidad gaditana y sus vecinos todavía no han podido regresar a sus viviendas. Así que pasan el día en el polideportivo y por las noches acuden a dormir a un hotel.
"Estamos muy bien, pero muy tristes porque estamos fuera de casa", dice Antonia con pena. No es la única, sus vecinos dejan claro que hay ganas de volver a sus hogares. Algo que confirman los voluntarios de Cruz Roja que trabajan en el pabellón para que a nadie le falte de nada. "Van pasando los días y va haciendo mella", dice uno de ellos.
En este casa improvisada, además, la labor de los voluntarios es fundamental. Ellos hacen diversas tareas como, por ejemplo, repartir la comida entre los inquilinos. "Ayudando a que a la gente no le sirva de nada", afirman.
Uno de los vecinos alojados allí, Raúl, cuenta que las últimas tardes "se han hecho especialmente largas". "Venimos al pabellón, desayunamos, almorzamos cenamos... y nos tratan muy bien. No nos podemos quejar", reconoce. De allí, van a un hotel donde duermen.
El pasado domingo, los desalojados pudieron acudir a sus casa por unos minutos a recoger pertenencias mientras el agua no dejaba de corres por las calles de una localidad que ha sido la más maltratada por el temporal.
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