En subida constante
El pan, un nuevo lujo cotidiano: su precio aumenta un 25% desde 2020
Los detalles El calor es uno de los principales motivos ya que las altas temperaturas aceleran la maduración del cereal y no se produce en la misma cantidad.

Resumen IA supervisado
El precio del pan ha aumentado cerca de un 25% desde 2020, reflejando la tendencia general de subida de precios en productos básicos. Actualmente, una barra puede costar entre 50 céntimos y más de tres euros. Javier Sánchez, de Obrador Manacor, señala que la calidad de la materia prima y el respeto por los tiempos de fermentación son claves para la variación de precios. Además, el calor extremo ha acelerado la maduración del cereal, reduciendo la producción en más del 45% respecto al año anterior. A pesar del aumento, los consumidores optan por panes de mayor calidad.
* Resumen supervisado por periodistas.
La subida de precios en todos los productos no escapan a ninguno de los que consumimos, por muy cotidianos que sean como es el caso del pan.
Un alimento tan básico en nuestra dieta ha aumentado cerca de un 25% su precio desde el año 2020. La realidad del mercado es que podemos pagar alrededor de 50 céntimos o más de tres euros por una barra.
Una de las claves en esta diferencia de precio es el tiempo. "La materia prima es importante que sea de primera calidad, la harina y el agua. Y respetar los procesos. Lo importante es los tiempos de reposo, sobre todo que la fermentación muy bien controlada", explica Javier Sánchez, de Obrador Manacor.
Lo que antes parecía un gasto cotidiano se ha ido encareciendo poco a poco: "Necesitamos más gente para la elaboración de procesos artesanales".
Pero uno de los motivos principales de esta subida son las altas temperaturas. El calor extremo acelera la maduración del cereal y este año ha provocado una caída de la producción superior al 45% respecto al año anterior.
Ahora bien, parece que, dado el precio, los consumidores empiecen a apostar por pan de más calidad. Y por eso cobran fuerza los panes de especialidad porque, aunque suba el precio, casi nadie renuncia a un alimento tan básico como el pan.