Cada vez más habitual
Ni el norte se libra del calor: Galicia vive su mes de julio más caluroso desde 1961 y Pontevedra supera los 40 grados
Sí, pero... La subida de temperaturas es cada vez más habitual, también en el norte de España, donde poco a poco se va destruyendo ese mito de que para encontrar el fresquito, hay que subir al norte.

Resumen IA supervisado
Este verano, el norte de España, especialmente Galicia, ha experimentado un calor inusual, dejando las chaquetas sin usar en las maletas de los turistas. En Pontevedra, las temperaturas han superado los 40 grados, y julio ha sido el mes más caluroso desde 1961, con temperaturas más de tres grados por encima de la media. Los residentes y turistas han tenido que adaptarse a este clima sofocante, recurriendo a abanicos, bebidas frías y buscando sombra. Incluso el mar ha registrado temperaturas más cálidas de lo habitual. Este fenómeno evidencia que las altas temperaturas ya no son una excepción en el norte.
* Resumen supervisado por periodistas.
Este verano, las chaquetas no han salido de la maleta de quienes hayan viajado al norte de España. El calor se ha sentido en País Vasco, Cantabria… pero sobre todo en Galicia, donde están viviendo un verano sofocante.
"Hemos traído el maletero lleno de chaquetas y no hemos tenido que sacar ninguna", confirma un turista a laSexta.
Los termómetros son prueba de esta realidad: en los últimos días en Pontevedra se han superado los 40 grados. Además, el pasado més de julio ha sido el mes más caluroso en Galicia desde 1961, con más de tres grados por encima de la media.
Los vecinos lo han notado y confirman que es rato tener temperaturas tan altas. "No estamos tan acostumbrados a este calor y se está pasando horrible", comenta un hombre.
Hasta los turistas han tenido que cambiar el chip. Quienes venían buscando el fresquito, se han encontrado un calor inesperado. "Aquí hace un calor que te muertes. Psicológicamente pensamos en la rebequita, pero en cuanto sales a la calle se te quitan las ganas", afirma una mujer.
Con este panorama, toca tirar de plan de supervivencia: abanicos, algo bien frío y buscar la sombra como sea. "Sobre todo, beber mucha agua, fresquito y helados. Todo lo que sea fresquito entra muy bien", expone un a mujer.
El calor también se nota en el mar, que está viviendo un verano fuera de lo normal. Los vecinos aseguran que la temperatura del agua es más caliente de lo habitual.
Lo más alarmante es que estas temperaturas ya no son una excepción. Cada vez cuesta más huir del calor abrasador y poco a poco se va destruyendo ese mito de que para encontrar el fresquito, hay que subir al norte.