batalla servida
Un naufragio millonario convertido en arrecife: Nigrán lucha por mantener el hierro hundido hace 50 años en su ría
Los detalles El carguero liberiano Ivy se hundió hace medio siglo en aguas de Pontevedra. Una empresa quiere recuperar la carga, pero el concello ya ha pedido paralizarlo por su gran valor ecológico.

Hace justo 50 años un barco se hundió cerca del concello gallego de Nigrán. Llevaba una carga valorada en dos millones y medio de euros. El Ministerio de Defensa ha paralizado su rescate porque hay otro tesoro más valioso: un ecosistema plagado de fauna y flora submarina que ha crecido en el pecio. Nigrán quiere que se garantice que no se dañará ese santuario.
Se trata de Ivy, un carguero liberiano hundido hace medio siglo en las aguas nigranesas. Precisamente, los más mayores de este pueblo pontevedrés aún recuerdan cuando el pecio se hundió con 30.000 toneladas de mineral de hierro frente a las Islas Estelas. "Fue un desastre. La mitad del barco quedó ahí. Se partió por la mitad", cuenta uno de ellos.
Ahora, una empresa ha iniciado los trámites para extraer la mercancía de aquel buque. Un tesoro oculto que está valorado en dos millones y medio de euros. Ahora bien, "todo el mundo está de acuerdo en que es un desastre ecológico, medioambiental y de vida... Creemos que retirar esas miles de toneladas no es rentable para nadie", explica el alcalde del concello, Juan González Pérez.
Por eso, ha pedido al Ministerio de Defensa que lo impida, pues consideran que esa chatarra es ya en sí un arrecife artificial. En este sentido, el divulgador medioambiental Antón Lois argumenta que esa zona ya se ha convertido en "una zona de refugio y cría de muchas especies de interés ecológico" e, incluso, "de especies amenazadas": "Es imposible sacar el hierro sin destruir", sentencia Lois.
Su extracción implicaría destruir este rico ecosistema en términos ecológicos, pero también económicos, ya que otro sector que se ha mostrado contrario a la extracción de este buque es el de los marineros. En concreto, en Nigrán, viven unas 80 embarcaciones de la pesca en su ría. Desde la Cofradía de Pescadores de Baiona, Roberto Cabral insiste en que "eso ya lleva ahí 50 años, está lleno de vida, es un coral gigante en el que hay de todo".
Ahora, medio siglo después, la batalla está servida, quedando por ver quién gana: si el negocio del metal o la supervivencia del ecosistema que sus vecinos quieren proteger.