Vivir en nuestra propia "burbuja familiar" ha sido el método más eficaz para frenar la expansión de la pandemia. Pero, ¿cómo darle continuidad en vacaciones?, ¿cómo mantener el control sobre lo que tocamos y comemos fuera de casa y con quién nos relacionamos disfrutando de un viaje de asueto? La solución más evidente para muchos está siendo la autocaravana.

Para disfrutar las vacaciones en una de estas casas rodantes y no terminar "quemados" con la experiencia conviene tener claro, para empezar, que no debe verse como alternativa a un establecimiento hotelero. No hay que plantearse el alquiler de una autocaravana para ahorrar (no son baratas); es, simple y llanamente, una alternativa distinta y no necesariamente apta para todos los públicos.

El crecimiento de los usuarios de esta forma de viajar disfrutando ha sido imparable. El año pasado, sin ir más lejos, las matriculaciones aumentaron más del 19%, según datos de la Asociación Española de la Industria y Comercio del Caravaning, ASEICAR. Si cada vez más gente se apunta a comprar (o alquilar) una autocaravana, será por algo… Vamos a intentar desgranar alguna de las claves de su uso y disfrute.

Elegir la autocaravana ideal

Según su configuración, las hay de cuatro tipos: capuchinas (con cama sobre la cabina), perfiladas (de menor altura y más compactas), integrales (carrocería específica) o camper (furgonetas adaptadas). Lo importante es que el interior se adapte al número de ocupantes, con especial atención a personas con movilidad reducida o niños.

Las autocaravanas que pesan de 3.500 kg para abajo se pueden conducir con el carnet B, como un turismo. Por encima de ese peso, se necesita el C1. Los niños podrán viajar en la parte trasera con los sistemas de retención homologados adaptados a su edad y los adultos también, con cinturón de seguridad.

La conducción: igual, pero no del todo

Una autocaravana es mucho más voluminosa que un turismo, lo que demanda mayor suavidad y anticipación en las maniobras. Necesitamos más metros para frenar y no caben en cualquier sitio, ni por altura (ojo con los túneles o salientes en el entorno urbano) ni por anchura. Con viento lateral y climatología, más cuidado todavía.

Hay navegadores GPS específicos para autocaravanas, como el GoCamper de TomTom, configurables según las dimensiones del vehículo, con áreas de servicio y estacionamiento e incluso que te indican el suplemento en el precio de los peajes de algunas autopistas. A más peso, más consumo, lógicamente, así que no estará de más practicar una conducción eficiente y estudiar bien dónde repostamos.

Aparcar no es acampar

Las autocaravanas están sujetas a la misma normativa de la DGT que cualquier vehículo y en el ámbito urbano hay que ajustarse a las diferentes ordenanzas municipales. Una cosa es aparcar y otra, acampar. Esto último implica estabilizar el vehículo con "patas", abrir ventanas o puertas, sacar sillas, mesas, toldos… En España está prohibida la acampada libre. Por eso y por seguridad, lo ideal es pernoctar en campings o áreas específicas para descansar sin sobresaltos. En la web Areasac hay un buen buscador con todas las disponibles y detallada información de sus servicios.

Atención extra a la limpieza

Familiarizarse con la climatización, la fontanería o instalación eléctrica nos hará disfrutar como en casa (con menos espacio, eso sí). Una autocaravana moderna está preparada para los climas más calurosos y también para los más fríos. El apartado más engorroso, tal vez, es el agua. Tienen depósitos para agua potable (apta para beber), limpia (fregadero, ducha…), gris (residuos de grifos) y negra (residuos del inodoro). La recarga y el vaciado de cada una ha de hacerse en lugares habilitados en áreas de servicio, campings o estacionamientos de autocaravanas.

Vacaciones desde el garaje

En nuestras vacaciones al menos dos días, el de ida y el de vuelta, se pasan entre desplazamientos, preparativos previos y la "instalación" en el destino. En una autocaravana las vacaciones empiezan en la puerta de casa. Con la ropa en los armarios, comida y bebida en la despensa y el frigorífico, camas preparadas, toallas, gel y champú en el baño, bicicletas en el garaje… Todo ha de estar bien colocado (los objetos más pesados, mejor en posición más baja). Diseñaremos bien la ruta, con paradas donde nos venga bien, y podremos comer, dormir, disfrutar del entorno o ver una película cuando nos apetezca. Si el sitio acompaña, habrá quien prefiera disfrutar de un café viendo las lluvias de estrellas de este verano en el exterior.

Alquilar sobre seguro

El alquiler es la opción más recomendable, dado que una autocaravana nueva no baja de 35.000 euros. Además, así sabremos si esta forma de hacer turismo es lo nuestro sin arriesgar tanto dinero.

Últimamente se ha extendido el alquiler entre particulares, pero da más garantías una empresa donde puedas elegir diferentes variantes, con seguro específico para alquiler sin conductor y con no más de dos años de antigüedad. ASEICAR tiene en su web un listado con las de mayor garantía. Además, en plena pandemia, las condiciones de higiene son fundamentales: mejor las adheridas al sello anti Covid diseñado por dicha asociación.

Novatos, pero educados

Puede que sea la primera vez que optamos por disfrutar nuestras vacaciones con una autocaravana. Si es así, la recomendación es siempre una actitud de respeto ante todo lo que nos rodea: el tráfico, el entorno, los demás usuarios… Es mejor hacer la compra en los establecimientos locales (sobre todo, productos frescos): seremos siempre mejor recibidos. Si visitamos grandes ciudades, utilizar parkings disuasorios y acceder al centro en transporte público. Si necesariamente tenemos que entrar con la autocaravana lo suyo es aparcar donde menos molestias causemos.

Además, debemos utilizar los contenedores de las áreas de aparcamiento para eliminar nuestros residuos y no olvidarnos de que compartimos un espacio reducido con nuestra familia: el orden es particularmente importante para que la convivencia sea buena y nos queden ganas de repetir.