En varios puntos de España

El infierno de vecinos acosados por un fondo buitre para que abandonen sus casas: "Hay quienes se están yendo porque no aguantan la presión"

Los detalles No está siendo un fin de semana tranquilo para muchos vecinos que son acosados por un fondo buitre. El mismo mantiene en vilo y tristeza a decenas de familias en varios lugares de España.

Vecinos afectados por un fondo buitre
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En noviembre de 2025, Irene nos contó que su vida cambió después de que llamaran a su tiembre."Estaba trabajando tranquilamente, llamaron a la puerta y me dijo: 'Soy fulano, te doy 10.000 euros y te piras, porque hemos comprado el bloque, queremos echar a todos los vecinos y, evidentemente, venderlo más caro", denunció la mujer.

Esa oferta 'envenenada' para salir de su casa era más bien un soborno. "Esos 10.000 euros me beneficiarían tres o cuatro meses, pero es que esta es mi casa", manifestó la vecina afectada.

La empresa que compró el edificio siguió la misma estrategia con todos los pisos, pero Irene resistió, y se puso manos a la obra para intentar detener el proceso: "Hemos hecho carteles informando de que nos quieren echar del bloque y se lo damos a los establecimientos para informar de la situación que tenemos", señaló.

Cuatro meses después de aquella entrevista, esos carteles se han convertido en protestas en las calles, e Irene sigue resistiendo y denunciando el "acoso inmobiliario". "Yo les planto cara porque no me dan miedo, pero hay dos pisos que se han ido porque dicen que no pueden con esta presión", expresa la mujer.

Sin embargo, ella no es la única. Ángel, otro vecino afectado, critica que les quieren echar del sitio donde viven y pagan "religiosamente la renta. "Sin la comunidad y los barrios, esto desaparece", afirma Ángel.

El 'modus operandi' del fondo buitre

Mientras, el fondo mantiene su 'modus operandi': comprar los edificios y revenderlos más caros sin ni siquiera reformarlos. Y no es solo en Madrid. En un bloque de 11 pisos de Barcelona, solo resisten cinco vecinos: "Quedamos cinco; somos uno de los pocos edificios solo de alquiler de esta zona del barrio; no queda nada", lamenta una vecina afectada.

Los que se niegan a abandonar sus cosas son la resistencia ante un problema que va a más. "Es un problema estructural. Solo en Madrid hay más de 30.000 bloques de propiedad vertical", denuncia Gonzalo Álvarez, portavoz del Sindicato de Inquilinos, quien advierte de que no se van a amedrentar y van "a organizar todos esos bloques, los 30.000, uno por uno, para que sepan que no se tienen que ir y evitar que esta gente haga negocios con nuestras vidas".

Así, apelan a la unidad y la resistencia para ganar la batalla.

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