Los trabajos de desescombro prosiguen este viernes en el edificio religioso de Madrid donde se produjeron las explosiones del pasado miércoles. Labores previas a la demolición de todas las plantas que quedaron destruidas.

Pero, antes de que desaparezcan, la Policía sigue buscando, mediante drones, una explicación de lo sucedido, tras un incidente que deja cuatro muertos y varios heridos.

Según ha podido saber laSexta, el informe de Bomberos apunta a que la fuga de gas pudo estar relacionada con una anomalía en las cañerías a consecuencia de la ola de frío. No obstante, la vicealcaldesa Begoña Villacís ha señalado hoy que se sigue investigando. "No se sabe si era la caldera, si ha tenido afectación el frío que ha hecho", ha dicho.

Por su parte, fuentes del Arzobispado de Madrid afirman que nadie tocó las calderas y todo ocurrió en apenas unos minutos.

El edificio contaba en total con siete calderas. En todas las plantas, menos en la primera, había instalada una y en el quinto piso había dos. Momentos de la explosión, tenían encendida una luz roja, lo que suponía una señal de alerta. Además, los radiadores no funcionaban y olía a gas en diferente puntos del bloque.

Fue en ese momento cuando el sacerdote fallecido llamó al feligrés que también murió, para que echara un vistazo. Pero, tan solo siete minutos después de que llegara, según cuentan desde la Iglesia, se produjeron las dos deflagraciones.

Entretanto, los vecinos desalojados de los edificios cercanos han comenzado hoy a volver a casas, aunque otros muchos todavía están a la espera. A tal efecto, se han empezado a "establecer unas pasarelas para que sea seguro", de acuerdo con Villacís, que ha podido a hablar con algunos de ellos y asegura que están muy afectados.