Los muertos por la doble explosión ocurrida en un edificio de la calle Toledo de Madrid ascienden a cuatro. Con el edificio en riesgo por derrumbe, la pregunta ahora es qué provocó la gran explosión para que varias planas saltaran por los aires.

La Policía Científica ya está sobre el terreno y, de momento, solo hay una única evidencia: fue un escape de gas. Todavía, trabajar sobre el terreno con agentes es muy peligroso, por lo que se introducen drones en el interior del edificio para hacer un reportaje y poder iniciar así la investigación.

Según fuentes del arzobispado de Madrid, momentos antes de la explosión miembros de este edificio sacerdotal llamaron a una persona con la que colaboran para que le echara un ojo a una de las calderas del edificio. Olía a gas.

Justo en el momento de la revisión, al hombre le acompañaba un sacerdote. Ambos fallecieron a causa de la explosión. Las mismas fuentes indican que las calderas, en este edificio, habían pasado las revisiones correspondientes.

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, asegura que estas revisiones no son competencia municipal, sino "de la comunidad de propietarios y en todo caso de la Comunidad de Madrid".

Un instalador de calderas consultado por laSexta explica los factores que pueden determinar que se produzca un escape de gas, y suelen tener que ver, aparte de con las revisiones, con la antigüedad de la misma, su ventilación y, sobre todo, por quién la manipula. "El instalador tiene que ver si hay perdidas de monóxido de carbono, si hay escape... y eso solo lo puede ver un instalador autorizado", explica.

Por ahora, todo son hipótesis y la investigación continúa para esclarecer qué produjo este desastroso accidente.