En su comparecencia en los juzgados, el presunto cómplice, Albert López, aseguró: "Cuando llegué el cadáver ya estaba en el maletero del coche... yo solo ayudé a Rosa a quemarlo".

A pesar de haber cambiado su versión de lo sucedido en varias ocasiones, Albert se mostró convincente y seguro de sí mismo al afirmar: "Creo que fue el padre de Rosa el que ayudó a meter el cuerpo en el maletero".

"Le llamó el día del asesinato a las 10 de la noche, revisad su teléfono", cuenta el exagente de la Guardia Urbana. Asegura que cuando llegó a la casa de Rosa, Pedro Rodríguez ya estaba muerto. "Estoy acostumbrado a ver cadáveres y por el color, intuí que llevaba horas muerto", ha dicho.