El toro, lo de menos
Así es muy difícil correr: la alta participación complica el buen recorrido de los encierros de Sanfermines
¿Por qué es importante? Los corredores más habituales lamentan que, con la alta participación de gente sin experiencia, el encierro se vuelve más peligroso y tienen que estar pendientes también de ellos.

Resumen IA supervisado
Durante los Sanfermines, el número de participantes en los encierros varía significativamente entre los días laborables y los fines de semana, con cifras que oscilan entre 2.500 y 4.000 corredores. Esta creciente participación ha complicado el recorrido, dificultando el movimiento de los corredores experimentados. La presencia de personas inexpertas, que a menudo desconocen el recorrido, añade un nivel de riesgo y caos. Además, la gran afluencia de gente afecta no solo a los corredores, sino también a quienes buscan disfrutar de la gastronomía local, enfrentándose a largas colas en churrerías y bares, especialmente en horas punta.
* Resumen supervisado por periodistas.
El cálculo es que alrededor de 2.500 personas corren el encierro de Sanfermines en un día laborable, cifra que aumenta hasta los 4.000 los fines de semana. Cada año son más los que se suman a esta tradición de correr delante de los toros y, su participación, hace cada vez más difícil el recorrido.
Porque es acabar el encierro y la frase que más se repite entre los que llevan años haciendo los encierros: "Mucha gente, mucha gente, comparado con otros días se ha notado que hoy no te podías mover".
Sí, fin de semana de muchísima gente. Y esto hace que cada año sea más difícil correr los encierros: "No iba preocupado de nada del toro, solo de que no me entrara nadie y me tirara". Porque las personas que vienen de otros sitios que no tienen experiencia corriendo: "Y gente que te pregunta por dónde vienen los toros. No le digo nada porque este es el que puede estorbar. No saben si van 'pallá' o 'pacá'. Es que te causa un problema, a mí o a cualquier compañero".
Su participación lo complica todo y hace que las carreras ya no sean como antes: "Ahora es que no puedes correr. Hoy es el primer día que corro más de 50 metros y es una vergüenza, es una lástima".
Difícil para los corredores y también para los comilones. Largas colas a las puertas de las churrerías y también frente a los bares para tomar unos pintxos. "A la hora punta del vermú y demás es muy difícil coger mesas porque suele haber pocas", explica Juan Medina, del Bar Fitero.
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