Otra visión del mundo

El progresismo se une contra Trump y la ultraderecha en un cónclave que grita por la democracia: "Doblaremos el brazo a quienes se creen intocables"

¿Por qué es importante? El presidente del Gobierno se alza protagonista de la IV Reunión En Defensa de la Democracia, una cumbre de líderes progresistas en la que se ha hablado de Trump sin hablar de Trump.

Sánchez cierra su cónclave progresista con más mensajes a la ultraderecha: "España es hija de la migración y no va a ser madre de la xenofobia".

Haciéndose selfies y dándose un baño de masas. Pedro Sánchez se ha convertido este sábado en anfitrión y protagonista de la IV Reunión En Defensa de la Democracia, una cumbre de líderes progresistas en la que se ha alzado la voz por la democracia. Eso sí, hablando de Donald Trump, pero sin mencionar a Donald Trump.

El nuevo orden internacional con la guerra de Oriente Medio como última protagonista ha unido a figuras deinternacionales como Lula da Silva, Claudia Seinbaum, Gustavo Petro o el afamado alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, con el objetivo de convertirse en el azote de unas políticas que, para el progresismo, van en contra de los vulnerables.

Con declaración de amistad incluida, la de México con España, después de que la presidenta Sheinbaum haya oficializado el fin de una crisis diplomática que "nunca existió", Sánchez no ha dudado en lanzar claros mensajes poniendo de manifiesto que la derecha y la extrema derecha quieren que la población esté preocupada. "No vamos a comprar su pesimismo y vamos a defender que un mundo mejor es posible. Se pueden subir salarios y frenar la emergencia climática como está haciendo España... la igualdad de hombres y mujeres son palancas y progreso social", ha afirmado.

Todo ello después de haber pedido que se reforme la ONU y que se ponga a una mujer al frente. "Es el momento de hacer frente al miedo con más democracia. Hay que responder y actuar ante el nuevo orden internacional ya que la democracia no puede darse por sentada", señalaba el presidente español al inicio del cónclave.

"El extremismo crece ahí y ocupa el espacio. Hay que apostar por la justicia social, la cohesión y las sociedades más inclusivas", decía por la mañana. "Vamos a doblarles el brazo a quien se creen intocables como los multimillonarios y los especuladores", ha apuntado al cierre de una cumbre que ha mosqueado, y mucho, a Donald Trump, que ha vuelto a cargar contra el Gobierno de España.

"La vergüenza cambia de bando"

Pese a esto, muy pocos se han atrevido a decir que la cumbre fuese anti Trump, eso sí, las referencias al también magnate han sido muchas. "Sentimos los efectos de los aranceles y las guerras y, precisamente contra eso queremos luchar", ha indicado el vicecanciller de Alemania, Lars Klingbell. "No podemos levantarnos cada mañana y acostarnos cada noche con un presidente tuiteando amenazas contra el mundo y declarando la guerra", ha espetado Lula da Silva.

Con menciones a Trump o sin ellas, lo cierto es que la reunión catalana ha logrado que importantes líderes se unieran con una sola voz. "Durante demasiado tiempo hemos estado separados", ha indicado Gabriel Boric, expresidente de Chile.

Según Sánchez, la reunión ha tenido como objetivo cambiar el rumbo del mundo, y no ha dudado en dar por finiquitado el encuentro con una frase más que sonada en los últimos tiempos dirigida a un único lado de la política. Incluso se ha permitido lanzar un mensaje a Vox por sus críticas a la regularización masiva de migrantes diciendo que "España es hija de la inmigración, pero no será madre de la xenofobia". "Hoy la vergüenza cambia de bando".

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