Historia contada en un libro y una exposición

Miles de kilómetros en bus, tres fronteras y un deseo de libertad: 'Las pioneras de Béjar' y su exilio durante el franquismo

Los detalles Eran 43 mujeres especializadas en la industria textil consolidada en Béjar, pero con malas condiciones laborales. Por ello, muchas se fueron a Alemania, donde les prometieron salarios más altos, un viaje pagado, vacaciones, residencia y lo más importante: libertad.

Miles de kilómetros en bus, tres fronteras y un deseo de libertad: 'Las pioneras de Béjar y su exilio durante el franquismo
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En los años 60, un grupo de mujeres tuvo que dejar España atrás e irse solas a buscar una vida mejor. En un autobús, viajaron las primeras mujeres españolas que en 1960 dejaron toda su vida en Béjar, Salamanca, para irse a trabajar a una fábrica textil alemana. Soñaban con un futuro en el que hubiera libertad y muchas nunca volvieron. Su historia se explica ahora en una exposición simultánea en Béjar y en Alemania.

Una muestra que se basa en el libro 'Las pioneras bejeranas', que cuenta la historia de esas mujeres, de cómo migraron a un mundo totalmente nuevo para ellas. Porque fueron 43 las mujeres, casi todas solteras, que recorrieron 2.000 kilómetros en autobús, cruzando tres fronteras, para llegar hasta una pequeña localidad alemana. Tres días de viaje, toda una aventura que acabó en la portada de los periódicos alemanes.

Las fueron a buscar porque eran trabajadoras especializadas en la industria textil consolidada en Béjar o, al menos, así lo contaba el NODO en ese momento. Sus condiciones laborales en Béjar no eran buenas, así que cuando les ofrecieron irse a Alemania, muchas aceptaron. Se les prometió: salarios más altos, un viaje pagado, vacaciones, residencia y lo más importante: libertad.

Venían de un país, España, en dictadura. Necesitaban el permiso de los hombres para todo: para trabajar, para abrir una cuenta bancaria o para firmar un contrato. Pero si se marchaban a Alemania, por primera vez, iban a tener la oportunidad de vivir sin tutelas, con una vida menos controlada y con autonomía, también económica.

Porque ellas se convirtieron en el sustento de sus familias, enviando dinero. De entrada, cobraban 5.500 pesetas al mes, que les daba para mantener a sus seres queridos en España. Gracias a su trabajo, a su esfuerzo y su valentía por migrar, sus familias pudieron tener una vida mejor.

La mayoría recuerda esta etapa como un tiempo feliz, aunque otras explican que cuando volvieron a Béjar se encontraron con prejuicios por haber emigrado solas.

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