Un cómic recuerda su historia
Lemóniz, la central nuclear que no fue posible se reconvertirá en una piscifactoría
Los detalles La central nuclear de Lemóniz era un proyecto que generó un gran rechazo en la zona. Un cómic recuerda a las víctimas de los atentados de ETA en unos años muy convulsos.

Resumen IA supervisado
Durante la transición en el País Vasco, miles de personas se movilizaron contra la central de Lemóniz, destacando una manifestación en Bilbao con 150.000 asistentes, la mayor antinuclear de Europa. Sin embargo, las protestas quedaron eclipsadas cuando ETA intensificó su campaña de terror, con más de 300 atentados. En 1977, un ataque con bombas mató a tres trabajadores. En 1981, ETA secuestró y asesinó al ingeniero José María Ryan, lo que provocó la única huelga general unitaria contra la banda. Tras el asesinato de su sucesor, Ángel Pascual Mújica, el gobierno abandonó el proyecto. La central, nunca operativa, podría convertirse en una piscifactoría.
* Resumen supervisado por periodistas.
En plena transición, en el País Vasco miles de personas se movilizaban contra la central de Lemóniz. En Bilbao, 150.000 personas salieron a la mayor manifestación antinuclear de Europa.
Las protestas acabaron en un segundo plano cuando ETA decide imponer su terror con más de 300 atentados con víctimas. El primero fue en 1977, un atentado con bombas en el que murieron tres trabajadores. Alberto Negro, Andrés Guerra y Ángel Baños fallecieron tras la explosión de dos bombas.
Y ETA siguió con su campaña violenta. En 1981, secuestra al ingeniero de la central, a José María Ryan y amenaza con asesinarle si no se derrumba la central en el plazo de una semana. En ese momento, la gente salió a la calle para pedir su liberación, pero la banda terrorista no hizo caso y acabaron asesinándole.
Frente a la violencia, el pueblo vasco se movilizó. Convocaron la primera y única huelga general unitaria contra ETA.
A José María Ryan le sucedió en el cargo Ángel Pascual Mújica, que también sería asesinado por la banda terrorista un año después. Él fue la última víctima, tras cientos de ataques y cinco muertos, el gobierno de Felipe González abandonaba el proyecto de la central nuclear.
Finalmente, la compañía decidió paralizar las obras, que habían arrancado en 1972, con un coste de 210 millones de euros. La central de Lemóniz terminó desmantelada, los edificios se quedaron vacíos. Nunca funcionó, pero ahora podría convertirse en una piscifactoría.