El Congreso de los Diputados ha celebrado este miércoles la última sesión al control bajo el estado de alarma en la que la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, ha confirmado la convocatoria de la mesa de negociación con la Generalitat el próximo mes de julio. Mientras que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado que la ceremonia en homenaje a las víctimas del coronavirus y a los profesionales que han luchado contra la pandemia se celebrará el próximo 16 de julio.

Aunque no ha precisado fechas, Calvo ha asegurado que esta es "la única única manera de encontrar una solución en el marco constitucional y reconociendo al otro". La vicepresidenta ha protagonizado un nuevo 'cara a cara' con la portavoz del PP en la Cámara, Cayetana Álvarez de Toledo, a la que ha acusado de "cuestionar en toda regla" la existencia del Gobierno. "Respete la sesión de investidura del Gobierno" ha pedido Calvo al tiempo que le ha preguntado si es la propia Álvarez de Toledo el Parlamento.

Durante su réplica también ha tenido cabida el café que le ofreció la semana pasada para discutir sus posturas y le ha recriminado que le convidó a "un café como dos mujeres normales, y usted me ofreció un circo" y ha señalado que ella los debates los mantiene en el Parlamento "con cámaras y taquígrafos".

"Desprecio a la soberanía nacional"

"¿Qué respeto le merece el Parlamento?" era la pregunta que ha registrado la portavoz 'popular' y a la que Calvo ha contestado que "todo y más". Sin embargo, Álvarez de Toledo ha asegurado que "desprecia la soberanía nacional" y las instituciones democráticas porque van a tratar de autodeterminación: " No estamos ante una crisis constituyente, sino una crisis ideológica y moral del socialismo".

En esta línea ha acusado a Sánchez de no tener "otra patria que su ego" y de haber suscrito "un pacto ultra a costa de la convivencia y a cambio del poder".

También ha mantenido un todo duro el líder de su partido, Pablo Casado, que ha asegurado que "nadie duda en todo el mundo de que su gestión ha sido un gran fracaso". Casado ha cuestionado en su intervención la cifra de muertos durante la crisis sanitaria y ha pedido al jefe del Ejecutivo que "al menos no ataque a las instituciones democráticas".

Mientras que Sánchez ha asegurado que "no va a entrar en provocaciones" y, tras tirar de ironía para señalar que pensaba que le iba a tender la mano para llegar a acuerdos, ha reivindicado su gestión con la que, ha dicho, se han salvado 450.000 vidas y le ha espetado: "Si quiere unidad, aquí tiene al Gobierno; si quiere bronca, ahí tiene a la ultraderecha".