Catedral de la Almudena
Ayuso contraprograma el funeral a las víctimas de Adamuz en Huelva con uno en Madrid al que llega entre gritos de "asesina"
Los detalles Familiares de muertos en las residencias durante el Covid han increpado a Ayuso después de que les llamase "plataforma de frustrados".

Resumen IA supervisado
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, fue recibida con gritos de "asesina" en el 'contrafuneral' por las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz, celebrado en la Catedral de la Almudena. Familias de fallecidos en residencias durante la pandemia protestaron tras ser calificadas como "plataforma de frustrados" por Ayuso, a quien acusan de implementar "protocolos de la vergüenza". La misa, oficiada por el arzobispo de Madrid, José Cobo, fue concurrida pese a la escasa presencia de víctimas directas. Cobo destacó el dolor compartido y la solidaridad con los afectados, subrayando el valor del acompañamiento en el duelo.
* Resumen supervisado por periodistas.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha sido recibida con gritos de "asesina" a la entrada del 'contrafuneral' organizado este jueves por las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz en la Catedral de la Almudena.
Algunas familias de los fallecidos en las residencias durante la pandemia por coronavirus esperaban a la líder popular a la entrada de la catedral para mostrarle su malestar un día después de que Ayuso les llamase "plataforma de frustrados".
Las familias acusan a la presidenta regional de haber ordenado los conocidos como "protocolos de la vergüenza", que establecían criterios discriminatorios para derivar residentes de ancianos desde residencias a hospitales durante los momentos más duros de la pandemia.
Ayuso no se ha dirigido a las personas que le increpaban y ha entrado directamente en la catedral para la misa. La presidenta madrileña organizó este funeral tras el accidente de Adamuz que ha dejado 45 muertos. En principio, iba a ser dos días antes del Homenaje de Estado anunciado por el Gobierno.
Un contrafuneral con una víctima
Sin embargo, ha acabado coincidiendo con el funeral del Obispado de Huelva, al que han acudido el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, y varios miembros del Gobierno de España como la vicepresidenta primera María Jesús Montero y los ministros Luis Planas y Ángel Víctor Torres.
En el caso de Madrid, Ayudo ha contraprogramado el acto y lo ha celebrado tan solo una hora más tarde que el de Estado en Huelva. Ha estado acompañada de sus colaboradores más cercanos como el alcalde de Madrid, Martínez-Almeida, y el delegado del gobierno, Francisco Martín.
No obstante, apenas ha habido presencia de víctimas. Concretamente, ha acudido una, el alcalde de Carabaña, en Madrid, Mario Terrón, que perdió a su hermano en el accidente ferroviario. Junto a él, ha estado también su familia.
Pese a la casi total ausencia de víctimas, la Almudena se ha llenado de personas que han querido recordar a los fallecidos, en una misa oficiada por el arzobispo de Madrid, José Cobo.
La Catedral, con capacidad para alrededor de 800 personas sentadas, se ha quedado pequeña para acoger a todos los madrileños que han querido recordar a las víctimas, por lo que numerosas personas han tenido que seguir la misa de pie.
La misa
Durante la eucaristía, Cobo ha señalado que "hoy la Iglesia ha permanecido en silencio junto a un pueblo herido" y ha apuntado que, en muchas diócesis, en estos días "hemos sentido la necesidad de reunirnos para afrontar también desde la fe el dolor de las víctimas y la solidaridad de los vecinos y de los cuerpos de emergencia que a todos nos ha tocado profundamente".
Cobo ha comentado que "al ritmo de otras diócesis que hoy han hecho lo mismo, la provincia eclesiástica con nuestros hermanos obispos, junto con las autoridades que nos han acompañado, hemos querido esta noche acoger y presentar la vida de las víctimas mortales de Madrid, Alcalá y Getafe, y el dolor de los heridos y de tantas familias afectadas".
El cardenal arzobispo de Madrid ha recordado el nombre de algunas de las víctimas del accidente ferroviario y ha deseado la pronta recuperación de los heridos. "Junto a la sorpresa y la muerte inesperada, nos ha quedado el silencio desconcertante del Sábado Santo".
Un silencio, ha continuado, que "no ha sido vacío ni ausencia, sino un silencio lleno de nombres, de historias truncadas, de vínculos rotos demasiado pronto". Porque "cada vida perdida ha dejado un vacío infinito en el corazón de su gente. Hoy lo hemos reafirmado con respeto y con dolor", ha aseverado.
Cobo ha remarcado que "aquí el lenguaje humano se ha vuelto insuficiente". Por eso, ha añadido, "la Iglesia no ha venido hoy a ofrecer respuestas rápidas, sino a compartir el peso del duelo, a permanecer, a no marcharse cuando el sufrimiento ha incomodado".
Por último, ha indicado que esta noche, "como Iglesia, junto a todos los que se han incorporado a este gesto y a esta oración, hemos querido estar con quienes han perdido a un hijo, a una esposa, a un hermano, a un amigo; estar con quienes han sentido que una parte de su vida se ha derrumbado y que el futuro, de pronto, se ha vuelto incierto".
"Hemos querido estar, incluso cuando no hemos sabido qué decir, porque la presencia fiel ya ha sido consuelo", ha concluido el cardenal arzobispo de Madrid.
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