Cada día a las 20:00 horas en España retumban unos aplausos que siguen sin ser suficientes: profesionales sanitarios de todo el mundo denuncian unos inexplicables ataques diarios solo porque no les queda más remedio que estar en primera línea luchando contra el coronavirus.

Estos tristes acontecimientos no solo ocurren en nuestro país. En Reino Unido, una enfermera denunció que la escupieron en un parking al grito de "propagadora del virus".

Además, se han podido ver lunas completamente rotas y ruedas pinchadas en vehículos privados y hasta ambulancias.

En la India incluso se han difundido las imágenes de un grupo de personas tirando piedras, palos y avalanzándose sobre los sanitarios que estaban atendiendo a enfermos con coronavirus.

Imágenes que se suceden también en América Latina. Claudia, una enfermera mexicana, ha explicado cómo la sacaron de la carretera cuando conducía camino a casa y la amenazaron con una pistola: "Me gritó infectada y me dijo que muerto el perro se acabó la rabia".

En este mismo país otra sanitaria ha denunciado a través de Facebook los abusos. Concretamente, a ella le lanzaron una taza de café ardiendo por la espalda mientras le gritaban "nos vas a contagiar a todos".

También médicos de Cali, en Colombia, han denunciado que se están quedando en la calle por culpa de su insolidario entorno. "No les están vendiendo gasolina, les echan de las habitaciones que tienen alquiladas y les señalan como riesgo de contagio", según ha explicado un canal de televisión del país.

Por eso ya comienzan a alzar la voz en algunos países. Numerosos profesionales de Ciudad Juárez, en México, han reclamado más protección para poder hacer su trabajo.

El motivo es la violencia, los ataques físicos y las amenazas verbales que sufren por ser vistos como fuente de contagio, sin que sus atacantes tengan en cuenta que ellos son los primeros que se juegan la vida por salvar a desconocidos en primera línea de batalla.