Ola de calor en Europa
París usa el agua del Sena para refrigerar los edificios: 120 kilómetros de tuberías subterráneas contra el calor
Los detalles Su agua recorre 120 kilómetros de tuberías subterráneas para enfriar, por ejemplo, el Museo del Louvre. Es un sistema de refrigeración que París empezó a instalar en los años 90 y en el que se aprovecha que el agua del Sena está fría, a una temperatura máxima de 15 grados en verano.

Resumen IA supervisado
La reciente ola de calor en Francia ha causado 1.000 muertes adicionales en solo tres días, afectando principalmente a personas mayores de 65 años y saturando las morgues en regiones bajo alerta roja, como París. La ministra de Sanidad ha alertado sobre el aumento de fallecimientos y en la Asamblea Nacional se debate sobre la obligatoriedad del aire acondicionado en edificios públicos. Solo el 25% de los hogares franceses tiene aire acondicionado, pero París utiliza un sistema de refrigeración sostenible con agua del Sena que enfría edificios importantes. Aunque efectivo, su implementación en otras ciudades enfrenta desafíos económicos y políticos, ya que requiere una inversión significativa y un compromiso a largo plazo.
* Resumen supervisado por periodistas.
La ola de calor extremo que ha sufrido Francia ha dejado ya 1.000 muertos más de lo que es habitual. Y eso que solo ha durado tres días, del 23 al 25 de junio. Sin duda, son unos datos aterradores, sobre todo, porque las autoridades francesas creen que podrían ser mayores.
Las personas de más de 65 años han sido los principales afectados. También todos los habitantes de las regiones que han estado bajo alerta roja, como París. Allí, este incremento de muertes ha provocado que las morgues acaben saturadas, sin espacio para más personas. Una situación que ha dejado clara la falta de preparación y adaptación de Francia ante las crecientes olas de calor o episodios de calor extremo.
"Estamos registrando un número de fallecimientos superior al habitual", ha alertado la ministra de Sanidad francesa. En la Asamblea Nacional llevan días debatiendo sobre el aire acondicionado, si debería ser o no obligatorio en edificios públicos y hospitales. Hasta se ha debatido si esto sería una medida de izquierdas o de derechas.
Pero es que, en Francia, solo un 25% de los hogares tienen aire acondicionado. No están preparados en este sentido, pero sí para enfriarse usando el agua del Sena.
Su agua recorre 120 kilómetros de tuberías subterráneas para enfriar, por ejemplo, el Museo del Louvre. Es un sistema de refrigeración que París empezó a instalar en los años 90 y en el que se aprovecha que el agua del Sena está fría, a una temperatura máxima de 15 grados en verano.
El agua absorbe la energía calórica, quita el calor de los edificios, y es devuelta al río. Ese agua está mucho más caliente que antes, pero no es peligrosa para el ecosistema.
Es un sistema muy sencillo y antiguo. Por ejemplo, la sede de Naciones Unidas en Nueva York se refrigera con agua del East River desde los años 50.
París ha ido ampliando su red de 120 kilómetros de tuberías y quieren que de aquí en 20 años este sistema cuente con el sobre de tuberías, lo necesario para que el agua fría del Sena llegue a los 3.000 edificios de la ciudad, incluyendo hospitales, colegios, guarderías y residencias de mayores.
Un sistema más sostenible que el aire acondicionado
Y lo más importante es que, con este sistema, se consiguen edificios refrigerados de una forma mucho más sostenible que cuando se usaban aparatos de aire acondicionado.
Tras conocer este dato clave, la pregunta sería: ¿por qué entonces no se instala en todas las ciudades? Y la respuesta es económica. Porque para poner en marcha algo similar, se necesita una altísima inversión.
Hay que enterrar una enorme red de tuberías, tener en medio de la ciudad un río con suficiente caudal para funcionar como sumidero de calor y tiempo. Es un proyecto a largo plazo; las administraciones tienen que asumir que irán cambiando y el proyecto seguirá con otros responsables.
Y esto, a veces, no gusta porque el mérito se lo llevará otro. Así que también es por razones políticas, que pesan más, tristemente, que las medioambientales.