Guerra de Irán
La escasez en las reservas de misiles de largo alcance enfadan a Donald Trump y le obligan a cambiar la dinámica en los ataques
Los detalles El ejército estadounidense habría agotado casi el 80% de sus interceptores para un sistema clave de defensa antimisiles, mientras que altos mandos militares estadounidenses advierten que las reservas de municiones del Pentágono son "peligrosamente bajas" para el desarrollo de la guerra en Irán.

Resumen IA supervisado
Las operaciones militares de Estados Unidos en Irán se han visto comprometidas debido al agotamiento de casi todos sus misiles de precisión, lo que ha enfurecido al presidente Donald Trump. La rápida disminución de las reservas de misiles de largo alcance preocupa al mandatario, quien ha exigido explicaciones al secretario de Defensa, Pete Hegseth. Estos misiles, esenciales para ataques precisos desde lejos, cuestan más de un millón de dólares cada uno. La falta de municiones podría obligar a recurrir a misiones de bombardeo pilotadas, más arriesgadas. Además, el ejército ha consumido casi el 80% de sus interceptores para defensa antimisiles, y las reservas del Pentágono son peligrosamente bajas. Las opciones militares actuales podrían no lograr los objetivos de Trump.
* Resumen supervisado por periodistas.
Las operaciones militares de Estados Unidos en Irán se habrían frustrado en el intento de reabrir una vía marítima, el estrecho de Ormuz, al agotarse casi todos los misiles de precisión del arsenal estadounidense, según aseguran varios medios estadounidenses.
Una situación que ha provocado la ira del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, furioso por el rápido descenso de las reservas de misiles de largo alcance en manos del ejército estadounidense y las consecuencias que eso puede tener para el desarrollo de la guerra en Irán.
Esta semana, el mandatario ha pedido explicaciones al secretario d Defensa, Pete Hegseth, por agotar gran parte de sus reservas mundiales de misiles de largo alcance y alta precisión durante los cinco meses de guerra con Irán.
Las municiones de largo alcance —que cuestan más de un millón de dólares cada una— constituyen una parte importante del arsenal militar, ya que permiten realizar ataques precisos desde una distancia segura.
Cambio en la dinámica de los ataques
La drástica reducción de los misiles de precisión y largo alcance significa que el presidente Donald Trump podría tener que recurrir en mayor medida a misiones de bombardeo pilotadas, más arriesgadas, si reanuda los ataques a gran escala en su guerra contra Irán. Las fuentes citadas no revelan cuántas unidades de cada tipo de munición le quedaban a Estados Unidos.
Según las citadas fuentes, el ejército estadounidense ha agotado casi el 80% de sus interceptores para un sistema clave de defensa antimisiles, mientras que altos mandos militares estadounidenses advierten que las reservas de municiones del Pentágono son "peligrosamente bajas".
El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales estima que Estados Unidos contaba con alrededor de 2.200 misiles Patriot (de las dos variantes más modernizadas de la plataforma) y 452 misiles THAAD en su arsenal antes de que comenzara la guerra con Irán.
Las opciones militares que se barajan para intensificar el conflicto podrían ser contraproducentes y es improbable que la Fuerza Aérea por sí sola logre los objetivos declarados por el presidente Donald Trump en la guerra en Irán.