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Bally Bagayoko, el alcalde de Saint-Denis que protege a los estudiantes y desafía a la derecha francesa

Los detalles Bally Bagayoko es el primer alcalde de La Francia Insumisa en gobernar una ciudad francesa de más de 100.000 habitantes. Ahora, su defensa de los estudiantes lo ha colocado en el centro de la batalla política y en el punto de mira de la derecha.

Bagayoko

Se ha convertido en uno de los nombres del momento en Francia. Su apoyo, desde el primer momento, a las movilizaciones estudiantiles lo ha situado en primera línea de la política francesa y le ha granjeado, al mismo tiempo, la hostilidad de la extrema derecha.

Bally Bagayoko, alcalde de Saint-Denis, una de las ciudades más multiculturales de la periferia de París, ocupa una posición singular en la política francesa: de origen maliense y musulmán, es el primer alcalde de La Francia Insumisa en gobernar un municipio de más de 100.000 habitantes.

Durante una de las concentraciones celebradas en la capital, Bagayoko fue captado en primera fila, vestido con traje y corbata, mientras se interponía entre los antidisturbios y los manifestantes. Su intención, según muestran las imágenes, era evitar el contacto directo y contener la tensión. En un momento especialmente tenso, extendió los brazos para tratar de proteger a varios jóvenes de la carga policial y llegó a gritar a los agentes: "¡Deteneos!", antes de ser empujado.

El alcalde terminó sufriendo, como otros manifestantes, los efectos de los gases lacrimógenos y tuvo que ser atendido con suero fisiológico para aliviar la irritación en los ojos. Antes de abandonar la marcha, volvió a dirigirse a los estudiantes para trasladarles su apoyo.

"A los jóvenes movilizados os digo: vuestras reivindicaciones son justas", escribió el miércoles en su cuenta de X. "Seguid organizándoos y haciendo oír vuestra voz. Pero no cedáis a ninguna provocación. ¡Manteneos unidos y no violentos!".

Bagayoko también ha reclamado al ministro del Interior que revise las órdenes impartidas a la policía antes de que pueda producirse "una tragedia".

A sus 53 años, el alcalde, hijo de inmigrantes malienses y antiguo jugador semiprofesional de baloncesto, se encuentra en el centro de una creciente controversia desde que decidió respaldar públicamente a los estudiantes del instituto Paul Éluard de Saint-Denis. Sus detractores han recuperado unas declaraciones en las que llegó a afirmar que la violencia puede ser "legítima" en determinadas circunstancias. La prefectura de París lo investiga por una posible "legitimación" de la violencia.

Pero el enfrentamiento político viene de antes. Desde que anunció su candidatura, Bagayoko ha denunciado haber sufrido insultos racistas. Y ahora, desde sectores de la extrema derecha, se ha convertido en uno de los principales objetivos de sus ataques.

Las acusaciones han llegado incluso a atribuirle responsabilidad directa en los episodios violentos registrados en un instituto de Saint-Denis. Bagayoko ha rechazado esas acusaciones y las imágenes de las movilizaciones muestran, en cambio, al alcalde tratando de contener los enfrentamientos mientras participa en las protestas pacíficas de los estudiantes.

El contraste entre las acusaciones y sus propios mensajes públicos es evidente: mientras sus críticos lo presentan como un agitador, Bagayoko insiste en reclamar movilización, organización y ausencia de violencia.

Su perfil público también se ha construido alrededor de una imagen de proximidad. En Saint-Denis es habitual verlo implicado en iniciativas de ayuda a personas con pocos recursos, incluso comprando comida de su propio bolsillo. Una forma de hacer política que ha contribuido a convertirlo en una figura reconocible dentro de la izquierda francesa.

La ofensiva política contra él ha llegado también desde algunos dirigentes de la derecha. Éric Ciotti, alcalde de Niza y próximo a la Agrupación Nacional de Marine Le Pen, ha reclamado al Consejo de Ministros que Bagayoko sea "revocado" como alcalde, acusándolo de "traicionar" su cargo e incitar a la violencia.

La extrema derecha ha dirigido además sus críticas contra La Francia Insumisa, el partido liderado por Jean-Luc Mélenchon, que también participó en la manifestación. Sus dirigentes sostienen que militantes de extrema izquierda se habrían infiltrado en las protestas para provocar los episodios violentos.