Cada año son muchas las preguntas que se nos pasan por la cabeza a la hora de hacer la declaración de la renta, a no ser que seamos economistas o asesores fiscales: ¿qué plazos tengo para presentarla? ¿Cómo tributan ciertas ganancias en la declaración? ¿Podré deducirme algún gasto y así no pagar tanto?

Además, si durante el año 2020 te has adentrado en la 'aventura' de invertir, comprobarás que la gestión se complica un poco más todavía. En función del producto de inversión y del beneficio que obtengas, la cantidad que debes pagar a Hacienda es diferente, así como las casillas que debes marcar a la hora de hacer la declaración.

A continuación, te explicamos cómo incluir dos de las inversiones más comunes (los dividendos y los fondos de inversión) en tu declaración de la renta anual, que este año comienza el miércoles 7 de abril y se extiende hasta el 30 de junio.

Dividendos

Los dividendos son las cuotas de dinero de una empresa que se reparten entre los accionistas en proporción al valor de las acciones de cada uno de ellos. Estas plusvalías que recibe el inversor se consideran rendimientos del capital mobiliario y, por tanto, se deben integrar al 100% en la base imponible del ahorro, según la Ley 35/2006 sobre el IRPF.

Según el beneficio percibido, Hacienda retiene una cantidad mayor o menor de dinero, como se explica en la web de la Agencia Tributaria: hasta los 6.000 euros, la ganancia de capital tributa al 19%; entre 6.000 y 50.000 euros, tributa al 21%; y a partir de esta última cantidad, al 23%. Los 'scrip dividends', es decir, las acciones con las que se remunera a los accionistas y que sustituyen a los dividendos, tributan desde 2017 de forma directa, como cualquier otro dividendo, y por tanto se aplica el porcentaje que corresponda según el importe.

Además, el accionista debe tener en cuenta que la retención se produce al hacer la declaración de la renta y no en el momento en que se obtiene la ganancia, para lo cual debe marcar la casilla 29 de la declaración. Por otro lado, debe considerar que los gastos de administración y depósito de estos valores son fiscalmente deducibles, por lo que podría ahorrarse una pequeña cantidad a la hora de declarar a Hacienda.

Fondos de inversión

Los fondos de inversión presentan una particularidad frente a otros productos financieros a la hora de hacer la declaración de la renta: están exentos de tributación hasta el momento en que se reembolsan. Por lo tanto, solo habrá que declararlos cuando se retire el capital del fondo, y no cuando se mueva el dinero de un fondo a otro, es decir, cuando se haga un reembolso y no un traspaso.

En este caso, el fisco calcula la retención de los fondos restando la cantidad perdida a la cantidad ganada durante el proceso de inversión, como explica la Agencia Tributaria en su web. Así, y al igual que sucede con los dividendos, retiene al interesado un 19% del beneficio si ha ganado menos de 6.000 euros; un 21% si ha obtenido entre 6.000 y 50.000 euros; y un 23% si los beneficios de la operación superan los 50.000 euros. Estos tramos e importes, aplicables a todo el territorio español, cambian en el País Vasco y la Comunidad Foral de Navarra.

En el caso de que se haya vendido la participación con saldo negativo, es decir, si se han obtenido pérdidas, la normativa permite compensarlas en la declaración de la renta con otras ganancias patrimoniales que se hayan percibido durante el ejercicio anterior.

Las personas que hayan invertido en este tipo de fondos deben marcar las casillas 310 a 315 de la declaración de la renta.

Las rentas superiores a 200.000 euros tendrán una retención mayor en 2022

A principios de este año se introdujeron una serie de novedades tributarias por la entrada en vigor de la Ley 11/20 de Presupuestos Generales del Estado. Uno de los principales cambios tiene que ver con los beneficiarios de la renta del ahorro que obtengan unas ganancias superiores a los 200.000 euros anuales. En este caso, Hacienda retendrá a estas personas un 26% del beneficio, y no un 23% como se aplicaba hasta ahora. Sin embargo, esta subida del tipo impositivo no afecta a esta campaña de la declaración de la renta, sino que se comenzará a aplicar a partir de 2022.