¿Nunca os habéis preguntado el motivo por el que el tenis se puntúa así? Pongámonos en situación. Nadal juega contra Federer, saca el español. Gana el primer punto, 15-0, o como dicen los jueces de silla, 15-all. Gana el siguiente, 30-0, o 30-all; hace un 'ace' y se pone 40-0. Federer le da la vuelta y se coloca 40-40, o lo que es lo mismo 'deuce'.

Este sistema, que a muchos choca la primera vez que lo ven, tiene su origen en el siglo XII. Lejos de haber un registro que especifique el nacimiento de esta manera de puntuar, todo lo que rodea a este aspecto del tenis es un auténtico misterio.

Elizabeth Wilson, autora del libro 'Love Game: A History of Tennis, from Victorian Pastime to Global Phenomenon', explica que a lo largo de los años se han desarrollado "todo tipo de teorías románticas" al respecto.

Todo comienza cuando el tenis se llamaba 'jeu de paume'

Lo cierto es que es un sistema que se ha mantenido hasta el día de hoy. Todo comienza cuando el tenis no se llamaba tenis, sino 'jeu de paume' (Juego de palmas). En el siglo XII, al tenis se jugaba con la palma de la mano. No se verían raquetas hasta el sigo XVI.

En ese momento, en París había más de 1.000 pistas de tenis, dejando claro el incremento de su popularidad. Incluso Enrique VIII era un jugador que se dejaba ver bastante a menudo por las pistas.

¿Y el sistema de puntuación? Durante esos años la progresión durante un juego era: 15, 30, 45. Algo que, matemáticamente, tiene más sentido que el sistema actual. Un poema de la batalla de Agincourt recoge este sistema de puntuación en un partido que disputó Enrique V, algo que también recoge el libro 'Tennis: Origins and Mysteries'.

Ese 45 cambió cuando estudiantes franceses decidieron acortarlo a 40. Su profesor les espetaba que tenían que decir 45, según recoge Heiner Gillmeister en 'Cultural History of Tennis'. Entrando en el siglo XV tenemos los primeros registros de la palabra 'tenis'.

La teoría más repetida tenía que ver con un reloj

Lo cierto es que ni siquiera entonces se tenía una idea clara del nacimiento de ese sistema de puntuación. Se llegó a especular con fórmulas matemáticas o la distancia entre las líneas de las primeras pistas de tenis, ya que antes se jugaba en una pista de 90 pies -unos 27 metros- y cada punto que ganabas te acercaba 15 pies más a la red. Sin embargo, la teoría más repetida tiene que ver con un reloj.

En su libro, Elizabeth Wilson sostiene que la puntuación de 15,30 y 45 tiene que ver con los minutos en un reloj antes de llegar a la hora, que significaría ganar el juego. “Y luego el 45 se cambió a 40, aunque nadie sepa el motivo realmente”, explica.

Esta teoría ha tenido muchos críticos que sostienen que las manecillas de los minutos no se introdujeron en los relojes hasta finales del siglo XVI. En el siglo XVIII, la popularidad del tenis no pasaba por su mejor momento. Walter Clopton Wingfield, en el Hall of Fame Internacional del tenis, escribió las reglas para un nuevo juego que sería la base para el tenis actual: el 'lawn tennis'.

Se jugaba en pistas exteriores, no interiores como el 'royal tennis', la pista era de hierba y los puntos se contaban... de uno en uno. Sin embargo, cuando se celebró el primer Wimbledon en 1877, una de las decisiones que se tomó fue volver al sistema anterior dejándolo en el 15, 30 y 40.

La teoría del 360

Otra teoría más extendida en Europa es la que tiene que ver con la distribución de los juegos y los sets. El set serían 360º, una circunferencia que bien podría ser la pelota de tenis, siendo cada uno de los juegos 60º (15, 30, 45 -o 40- y 60). El que gane los seis juegos, completa la circunferencia y se lleva el set.

Sin embargo, hay otros misterios que se escuchan en las pistas hoy en día que también pueden chocar con los neófitos. ¿Nunca os habéis preguntado por qué se dice 'fifteen-love' cuando se tendría que decir 'cero' o 'nil', como se dice en deportes como el fútbol?

Igual que con la puntuación, esta terminología no tiene un inicio claro. Siempre se ha defendido que ese 'love' viene del 'l'oeuf' del francés, que significa huevo. La forma del huevo se asimila a la del cero, pero distintos autores creen que esta traducción no se pudo dar por la manera en la que el inglés tomaba palabras prestadas de otros idiomas.

Por ejemplo, la palabra del latín 'bovem' -buey, en castellano- se convirtió en la palabra francesa 'boeuf', que a su vez se convirtió en la palabra 'beef' en inglés. Por lo tanto, la lógica invita a pensar que ese 'l'ouef' pasase a tener una forma más parecida a 'leaf'. Otra teoría sostiene que este 'love' viene de la palabra danesa 'lof', que significa honor, haciendo pensar que el jugador que tiene el marcador a cero sólo juega por su honor. En el caso de 'deuce', parece más claro que viene de la palabra 'deux' francesa -dos, en castellano-, sin que quede claro cuándo se produjo esta traducción.

El sistema, completamente asentado

En definitiva, las teorías son muchas y muy variadas sobre el origen histórico del tenis y sobre su puntuación. Pese a las distintas conjeturas respecto a esa extraña manera de llevar el tanteo de los puntos, lo cierto es que es un sistema que ya se ha asentado en el juego y que lo ha aupado a un escenario internacional, siendo uno de los deportes más jugados y seguidos del planeta.