Romain Grosjean no seguirá en la F1 pero no por ello va a dejar de pilotar y de competir. El francés pone rumbo a la Indycar para, tras su gravísimo accidente en el que su Haas se partió por la mitad y se prendió fuego, volver a sentir lo que es vivir una carrera.

Pero aún va a tener que esperar un poco para recuperar sensaciones: "La mano derecha está bien, pero la izquierda... Diría que está al 50%".

"Mejora cada día, pero para nuestro primer test puede ser que tengamos alguna limitación. Cuando volvamos allí, a mediados de abril, debería estar completamente recuperado", afirma Grosjean.

Grosjean está con ganas de probar en la Indycar: "Nunca conduje en eta categoría, pero seguro que me voy a divertir. Todos me han dicho que me va a encantar y que va a ser genial".

"Después de mi accidente en Baréin y de ver la muerte tan de cerca, si algo tenía claro es que quería correr en algo en lo que me divirtiese", dice el francés.

Y luego habla sobre sus pensamientos sobre la F1: "Odiaba ese 'paddock tanto como lo amaba. Fue lo que pensé en Baréin".

"Estos años he echado de menos la opción de ganar carreras. Es algo que quiero encontrar con Dale Coyne", reconoce el francés.

Grosjean sabe que habrá cosas, y personas, a las que eche de menos:" Mi ingeniero jefe en Haas, Ayao Komatsu. Trabajé con él desde 2009. Estuvo en Lotus y luego se vino conmigo a Haas".

Romain Grosjean sufrió un gravísimo accidente en Baréin, en la primera vuelta de la carrera. Su Haas fue directo a las protecciones y se prendió fuego. El galo salvó la vida gracias al halo.

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