Zion Williamson está ante su temporada. Ante la que marcará todo en cuanto a su trayectoria personal en la NBA. El número 1 del draft de 2019, que cuenta con un físico prácticamente nunca visto en el baloncesto, ha firmado una extensión con los New Orleans Pelicans por el máximo salarial para un rookie.

En total, 231 millones por cinco años de contrato, quedando claro la confianza de la franquicia de Luisiana en un jugador que tan solo ha jugado 85 partidos en sus tres temporadas NBA.

Que, de hecho, no ha jugado en todo un año. Todo el curso pasado se lo ha tirado o bien lesionado o bien recuperándose de su lesión, entre rumores, y no tan rumores, que le situaban en Nueva York o en Los Ángeles, y en total falta de sincronía con los Pelicans.

Sin embargo, todo parece haber cambiado tanto para él como para los de Nueva Orleans. Desde la llegada de CJ McCollum, los de Luisiana han crecido hasta llegar a disputar los 'playoff', dando guerra a los todopoderosos Phoenix Suns.

Williamson, además, ha enfríado la situación con su franquicia, con ciertas insinuaciones de que quería quedarse en Pelicans junto a McCollum y Brandom Ingram.

Eso sí, que salga bien o mal dependerá de todo lo que pase con él y con su estado físico. Señalado por un posible sobrepeso, las lesiones no han ayudado.

Tan solo la temporada 2020-21 dejó entrever cómo puede ser un Williamson a plena potencia. Con 27 puntos de media y todo un All Star de la NBA.

Los Pelicans se guardan un as en la manga en el contrato firmado con Williamson, con diferentes cláusulas All Star y MVP que el jugador deberá cumplir si quiere el máximo. De no hacerlo, el montante bajará de los 231 a los 193 millones.

El contrato firmado entrará en vigor para la temporada 2023-24, y habrá que ver si es un gran negocio para los Pelicans... o si por el contrario hipoteca el futuro de una franquicia que pinta bien, pero que depende del estado de Zion.