Un trabajo fundamental
El retrato que hace la IA, ni tan automático ni tan artificial: "Esos datos no crecen de los árboles, hay que producirlos"
Sí, pero... A pesar de que todo parezca rápido y sencillo, son cientos de millones de personas en países de bajos recursos los que teclean como esclavos en condiciones de gran precariedad.

Resumen IA supervisado
La inteligencia artificial no es tan automática ni artificial como parece. Detrás de sus respuestas hay un esfuerzo humano significativo, con millones de personas en países de bajos recursos recolectando, etiquetando e interpretando datos. Según Milagros Miceli, directora de 'Data Workers Inquiry', estas personas trabajan largas jornadas en tareas repetitivas, esenciales para el funcionamiento de la IA. Alberto Rivera Mérida, experto en tecnología, señala que estas labores son agotadoras y mal remuneradas, con trabajadores recibiendo solo centavos por tarea. Además, muchos enfrentan contenido perturbador para moderar lo que vemos en Internet. La demanda es clara: condiciones laborales dignas y salarios justos. Sin este trabajo, la inteligencia artificial no existiría.
* Resumen supervisado por periodistas.
La Inteligencia Artificial. Ni tan automática ni tampoco tan artificial en sus respuestas. Porque cuando preguntamos algo a la IA, a por ejemplo 'ChatGPT', hay mucho más de que uno se puede imaginar. Porque no hay magia cuando se pide una simple caricatura con todo lo que sabe de cada uno. Porque detrás de todo hay cientos de millones de personas en países de bajos recursos tecleando como esclavos, con nuestros datos, para subir una simple foto.
Porque son necesarias las manos de muchas personas. "La IA se alimenta de datos, pero esos datos no crecen de los árboles. Hay que producirlos. Estas personas recolectan datos y luego los etiquetan y los interpretan", cuenta Milagros Miceli, socióloga, informática y directora de 'Data Workers Inquiry' en 'DAIR Institute'.
Algo que, tal y como afirma Alberto Rivera Mérida, director de Tecnología e Inteligencia Artificial en 'The Power Education', "quema bastante": "Son jornadas muy largas haciendo exactamente el mismo trabajo, que es poner la misma etiqueta de manera continuada. Es un trabajo muy repetitivo, pero muy necesario".
Para ello, las grandes tecnológicas encargan este trabajo a millones de personas vulnerables de Latinoamérica, Asia o África. "Se les paga por tarea", dice Milagros.
Y no, no ganan precisamente un dineral, tal y como revela la socióloga: "Uno piensa, bueno, es la inteligencia artificial. Se debe ganar muy bien. Pero no, se les paga unos centavos de euro por cada tarea que realizan".
Además, muchos tienen que hacer las peores tareas que se puedan llegar a imaginar, visualizando y analizando horas y horas de contenido violento y perturbador. "Personas siendo masacradas, gente teniendo sexo con animales o violando niños", relata un trabajador de datos de Kenia. "Saben el daño que nos causa, pero no les importa", cuenta otra empleada.
Todo, para que Internet no se haga tan duro. "Lo que hacen las empresas que crean estos modelos es que lo limitan. 'No quiero que cuando alguien pida una imagen violenta le generes la imagen violenta", cuenta Rivera.
La petición, dice Milagros, es clara: "Nunca escuché a nadie que me dijera que hay que abolir este trabajo. Lo que piden es un salario digno, en condiciones digas y que se valore lo que hacen".
Y es que sin este trabajo, sin la labor de millones de personas vulnerables que cobran lo que cobran, no existiría la inteligencia artificial.
*Sigue a laSexta en Google. Toda la actualidad y el mejor contenido aquí.