La Unión Europea se ha fijado como objetivo vacunar al 70% de la población en verano. Si bien la meta es ambiciosa, cada día parece más viable, puesto que las farmacéuticas envían cada semana más dosis.

En la actualidad, la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) ha aprobado cuatro fármacos para hacer frente al virus. Hay otros tres compuestos que se encuentran en el proceso de 'rolling review' (revisión continuada) de los datos que aportan las farmacéuticas, de cara a su aprobación.

Estos son los distintos inyectables que ya se están distribuyendo entre los Veintisiete.

Las aprobadas: Pfizer, Moderna, AstraZeneca y Jannsen

La vacuna de Pfizer/BioNTech fue la primera en recibir la aprobación de urgencia del regulador de medicamentos comunitario y también el visto bueno de la Comisión para su distribución.

Hasta ahora, la de Pfizer, basada en la novedosa tecnología del ARN mensajero, es la más aplicada en España y ha sido empleada en los grupos más vulnerables y entre los sanitarios. Una vez fueron inmunizados todos, ahora es la que se está aplicando a los mayores de 80 años.

La segunda en recibir la luz verde europea fue la de la compañía estadounidense Moderna y también emplea la metodología del ARN mensajero. Sin embargo, la distribución de esta vacuna está resultando problemática y han llegado muy pocas dosis a la Unión. De igual manera que el compuesto de Pfizer, también es la que se ha utilizado en mayores y en los colectivos prioritarios.

La tercera que recibió la aprobación de la EMA ha sido la más cuestionada: la de AstraZeneca en colaboración con la Universidad de Oxford. Este suero, elaborado con un adenovirus -un catarro común- modificado para generar la inmunidad de la llamada proteína 'spike', fue polémico desde el inicio.

Los países europeos, debido a la falta de datos sobre su eficacia en personas mayores de 65 años, decidieron aplicarla a las poblaciones más jóvenes, por lo que en España se utilizó para los colectivos esenciales como profesores, farmacéuticos o fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

La aparición de misteriosos trombos provocó una suspensión temporal de los pinchazos con el suero y esta semana se ha confirmado que hay un "posible vínculo" entre estos fallos en la coagulación y el suero anglosueco.

La cuarta aprobada es la de Janssen, la filial de Johnson & Johnson, que también está basada en un adenovirus pero que es monodosis, a diferencia de las tres anteriores. Todavía no ha sido desplegada en la Unión Europea y su llegada se estima para la segunda mitad de mes.

Según las cifras que maneja el Gobierno, llegarán más de cinco millones de esta vacuna en el segundo trimestre y se emplearán para completar las inmunizaciones de las personas mayores de 65 años.

Las que están en estudio: Novavax, Curevac y Sputnik V

En proceso de 'rolling review' se encuentran los compuestos de NovaVax, CureVac y la rusa Sputnik V.

La de NovaVax se basa en la conocida como proteína S, la 'spike' en la superficie del coronavirus que permite la entrada fácil en el sistema.

Según explica la EMA, el suero está basado en la proteína y contiene "pequeñas partículas hechas de una versión de laboratorio" de dicho componente del virus. Asimismo, contiene un adyuvante para fortalecer la respuesta inmune.

La de CureVac, por su parte, utiliza la misma tecnología del ARN mensajero que emplean los compuestos de Pfizer y de Moderna. La molécula del ARNm contiene instrucciones para fabricar la proteína S y está contenida en lípidos. Las células reaccionan a dichas indicaciones y producen esa proteína, a lo que reacciona el sistema inmune creando anticuerpos y defensas que protegerán de la infección por coronavirus.

La última en liza es la vacuna rusa Sputnik V, que superó las expectativas iniciales demostrando una alta eficacia a la hora de evitar la enfermedad. De hecho, Rusia ha ofrecido los compuestos para avanzar a mayor velocidad en la vacunación. Incluso la Comunidad de Madrid ha valorado su compra cuando todavía no ha sido aprobada por la EMA.

La vacuna rusa, también de dos dosis, está basada en dos adenovirus diferentes que se suministran en cada una de las inyecciones necesarias. Ambos virus han sido modificados para generar la proteína 'spike' y no se pueden reproducir en el cuerpo ni causar la enfermedad.