CARGAR SIN ENCHUFAR
Tu próxima plaza de garaje podría cargar el coche sin cables: Porsche ya tiene un modelo preparado para hacerlo
La carga inalámbrica para coches eléctricos empieza a salir del laboratorio. Porsche ya la ofrece en el Cayenne Electric y Electreon quiere convertir plazas normales en puntos de carga.

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Hasta ahora, para cargar un coche eléctrico en casa había dos opciones bastante claras: enchufarlo a una toma o instalar una wallbox.
Pero empieza a aparecer una tercera posibilidad que cambia bastante la película: que el cargador sea directamente la plaza donde aparcas.
No hay que conectar nada. Tampoco sacar un cable del maletero ni acordarse de dejar el coche enchufado por la noche. Aparcas encima de una plataforma y el propio vehículo empieza a recibir energía.
Y esto ya ha dejado de ser una demostración tecnológica.

Porsche ya tiene un coche capaz de hacerlo
El nuevo Porsche Cayenne Electric es uno de los primeros ejemplos de hacia dónde puede ir esta tecnología.
La marca alemana ya ofrece su sistema Porsche Wireless Charging, basado en una placa instalada en el suelo y un receptor situado en los bajos del vehículo.
Cuando el Cayenne queda colocado encima, reconoce automáticamente la plataforma y puede comenzar la recarga sin necesidad de conectar físicamente el coche.
Además, no estamos hablando de una potencia simbólica. El sistema entrega hasta 11 kW y Porsche asegura que supera el 90% de eficiencia, con un tiempo de carga comparable al de una wallbox convencional.
En Centímetros Cúbicos ya hemos probado el Porsche Cayenne Coupé Electric, un modelo que también puede recuperar del 10 al 80% de la batería en unos 16 minutos cuando utiliza carga rápida. Pero en casa la filosofía es justo la contraria: no importa tanto cargar muy deprisa como aprovechar las horas en las que el coche está parado.

La siguiente wallbox podría estar en el suelo
Y aquí es donde entra la parte más interesante.
Electreon ha desarrollado Lite DOT, una plataforma diseñada precisamente para convertir una plaza convencional en un punto de carga inalámbrica.
En lugar de instalar un poste o tener que manipular un cable cada vez que llegamos, el sistema queda integrado en la propia zona de estacionamiento.
Puede utilizarse en garajes particulares, parkings de empresas o bases de flotas, y está pensado especialmente para vehículos que pasan muchas horas aparcados siempre en el mismo sitio.
La idea es sencilla: si un coche permanece ocho horas parado mientras trabajamos o duerme toda la noche en nuestro garaje, no necesita recuperar cientos de kilómetros en unos minutos.
Puede hacerlo poco a poco y sin que tengamos que intervenir.

La diferencia está en que podríamos dejar de pensar en cargar
La carrera por conseguir más potencia de carga sigue teniendo todo el sentido cuando hacemos un viaje largo.
Pero en el uso diario la situación es distinta.
Un coche particular pasa gran parte de su vida aparcado. Y si una parte de esas plazas pudiera suministrar electricidad automáticamente, cargar dejaría de ser una acción que hacemos nosotros para convertirse simplemente en algo que sucede mientras el coche está estacionado.
No habría que buscar un cargador.
No habría que enchufarlo.
Ni siquiera habría que acordarse de hacerlo.

Con los coches autónomos cobra todavía más sentido
Esta tecnología también encaja especialmente bien con algo que empieza a estar mucho más cerca de España: los vehículos autónomos.
La DGT ya ha autorizado los preparativos para desplegar en Madrid una flota de vehículos autónomos de nivel 4 con pasajeros, con la intención de avanzar hacia operaciones comerciales. Aquí te contamos cómo será el proyecto de los primeros robotaxis de nivel 4 en España.
Y ahí aparece un problema curioso.
Un coche puede circular sin conductor, llegar hasta su base y aparcar por sí mismo. Pero si luego hace falta una persona para coger el cable y enchufarlo, la automatización no es completa.
Una plaza con carga inalámbrica evita precisamente ese paso.
El coche llega, se coloca encima de la plataforma, recupera energía y puede volver a salir cuando sea necesario.
Porsche incluso ha tenido que pensar en detalles que normalmente ni siquiera asociamos a la carga de un coche. Su plataforma puede detectar objetos extraños o seres vivos y detener la transferencia de energía si, por ejemplo, aparece un objeto metálico o un animal en la zona de carga.

El cambio quizá no esté dentro del coche
Llevamos años esperando que el gran salto del coche eléctrico llegue en forma de una nueva batería.
Puede que parte de ese salto llegue en realidad desde el suelo.
Porque si este tipo de plataformas termina extendiéndose a viviendas, empresas y aparcamientos públicos, la pregunta dejará de ser cuánto tarda un coche en cargar.
La pregunta será si algún día volveremos a necesitar enchufarlo nosotros mismos.
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