Elecciones en Extremadura

Guardiola, incómoda después de que Génova abra una vía directa de comunicación con Vox en Extremadura

Los detalles Vox juega con los tiempos y el miedo a una repetición electoral en Extremadura, mientras la dirección nacional del PP toma las riendas de la negociación en Extremadura para evitar el "desastre". Pero ya hay voces de barones 'populares' que recuerdan la "autonomía" que Feijóo pedía para él mismo cuando era presidente en Galicia.

Feijóo y GuardiolaFeijóo y GuardiolaPP
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Han pasado 62 días desde que María Guardiola ganó la elecciones de Extremadura. Una victoria insuficiente para gobernar en solitario que dio alas a Vox y que ha llevado la relación entre la extremeña y la extrema derecha, que ya no era buena, al límite.

El primer intento de investidura de María Guardiola en Extremadura, el próximo 3 de marzo, no saldrá adelante. El PP lo tiene asumido, pero quedan dos largos meses por delante para evitar el desastre que supondría una repetición electoral en Extremadura a finales de junio.

Guardiola se ha mostrado incómoda con la información de que Génova ha abierto una vía directa de comunicación con Vox, y hay presidentes autonómicos que piden la "autonomía" que defendía Feijóo cuando era barón él.

Vox juega con el miedo y Génova se ha puesto manos a la obra para desbloquear la situación. Según fuentes de la cúpula de Vox, ante la falta de entendimiento entre Guardiola y los de Santiago Abascal, la dirección ha entrado en acción para evitar "el desastre". "Nos han pedido en Génova que no negociemos con ella. Que lo hagamos con ellos", apuntan fuentes de Vox.

Una situación que las mismas fuentes califican de "déjà vu". Recuerdan así cuando en 2023, en plenas negociaciones de los gobiernos autonómicos del PP, el actual secretario general del partido, Miguel Tellado, medió para que Guardiola aceptara la entrada de los de Abascal en su ejecutivo y la investidura prosperase.

Los guiños a Vox no han sido solo en privado. El propio Alberto Núñez Feijóo abría la puerta la semana pasada a los de Abascal a entrar en los gobiernos autonómicos del PP. "Quien renuncia a gobernar piensa en aprovecharse de su país", decía. "No podemos permitir que fallen los partidos. Nuestra obligación es ordenar la mayoría de cambio que ha salido de las urnas", avisaba a Vox.

Pero Vox no tiene ninguna prisa y juega con el miedo a una repetición electoral. Tanto PP como Vox, muy especialmente desde sus respectivas direcciones nacionales, han seguido muy de cerca los resultados aragoneses -los populares tampoco han logrado la mayoría absoluta y Vox ha aumentado su representación- y están pendientes de lo que pueda ocurrir en tierras castellanoleonesas.

Desde ambas formaciones sostienen que no pueden imponer o ceder argumentarios y posiciones políticas en Extremadura radicalmente distintas a lo que pueda darse en las otras dos comunidades autónomas, pero ofrecen matices.

En este sentido, el portavoz nacional de Vox, José Antonio Fúster, ha negado este semana que las negociaciones en Extremadura vayan parejas a las de Aragón o a las elecciones en Castilla y León. "Son independientes, no jugamos a la táctica (...) vamos territorio a territorio", ha afirmado. Es más, su secretario general, Ignacio Garriga, ha admitido que pueden darse resultados diferentes en las negociaciones con el PP para entrar en los gobiernos autonómicos "porque hay diferentes PP".

La cuestión es que ya son más de 60 largos días, tanto para Extremadura como para las direcciones nacionales de ambos partidos, que cruzan llamadas al diálogo con poca cobertura, y con la senda alternativa de unas nuevas elecciones que ningún partido ha descartado de forma rotunda.

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