PUEBLOS BLANCOS
Ruta por los pueblos blancos andaluces antes del calor extremo
De Cádiz a Málaga, transcurre entre calles estrechas, rutas de senderismo y miradores colgados de colinas.

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En verano, en gran parte de Andalucía, el calor impide salir a pasear por las calles de sus pueblos y ciudades durante gran parte del día. Por eso, mayo y junio son dos meses ideales para preparar rutas y excursiones por el sur. Cuando la primavera aún se estira y las altas temperaturas todavía no han llegado, recorrer los pueblos blancos de Andalucía es uno de los mejores planes que se pueden llevar a cabo con amigos o familia.
Sobre todo en las provincias de Cádiz y Málaga, hay multitud de localidades fotogénicas, encaladas, encaramadas en colinas y bañadas por una luz increíble que hace brillar sus calles. La conocida como Ruta de los Pueblos Blancos no tiene un recorrido fijo, pero sí está formada por un puñado de pueblos dispersos a cada cual más bonito.
Estos pueblos se reparten por la Sierra de Grazalema, la Serranía de Ronda y sus alrededores, y todos ellos tienen en común el encalado de sus casas. Esta tradición mantiene el frescor y ayuda a reflejar el sol, y es uno de los principales atractivos de estos núcleos urbanos en los que en primavera sopla una brisa suave que invita a conocerlos en calma.

De calles estrechas y herencia Andalusí, én Cádiz destacan algunas localidades como Setenil de las Bodegas, Zahara de la Sierra, Arcos de la Frontera, Vejer de la Frontera u Olvera. Si hablamos de Málaga, se suman a la Ruta de los Pueblos Blancos algunos pueblecitos como Ronda o Genalguacil.
Pero más allá de los pueblos, debes saber que esta ruta transcurre por carreteras secundarias con vistas a sierras, olivares y campos abiertos que apetece, y mucho, observar desde la ventanilla del coche. Además, por esa zona es posible hacer rutas de senderismo como la de la Sierra de Grazalema, así como encontrarse con miradores que se encajan en valles estrechos o cuelgan de acantilados.
No hay duda de que los pueblos blancos de Andalucía tienen mucha fama alrededor de España. Pero su calma y belleza se lo han ganado a pulso, sin olvidar de que ofrecen la posibilidad de degustar la rica gastronomía andaluza. Desde quesos artesanos hasta vinos de la región o guisos de caza, las posibilidades son muchas. Y en primavera, cabe decir, las terrazas permiten comer muy a gusto con vistas a los paisajes blancos.
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