GUADALAJARA
Palacio de los Duques de Medinaceli en Cogolludo, uno de los primeros edificios renacentistas de España
Ponemos rumbo a Guadalajara, concretamente hasta Cogolludo, para conocer la sorprendente historia que esconde su Palacio de los Duques de Medinaceli.

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Viajamos hasta Cogolludo, en Guadalajara, donde podemos toparnos con un gran número de construcciones y monumentos verdaderamente impresionantes. Un claro ejemplo lo encontramos en el Palacio de los Duques de Medinaceli. También conocido comoPalacio Ducal de Cogolludo, estamos ante un palacio que fue ordenado construir por la familia de Medinaceli y es el primero que rompe totalmente con la anterior tipología, dejando atrás el estilo protorrenacentista para dar paso al puramente renacentista.
Palacio de los Duques de Medinaceli de Cogolludo, a través de su historia
Para comenzar, debemos tener en cuenta que se inició su construcción entre los años 1488 y 1489 y finalizó en 1492. Entre otras tantas cuestiones, es considerado como uno de los primeros edificios renacentistas de España, especialmente por la concepción de su fachada, puesto que evoca claramente modelos italianos.
No podemos dejar de mencionar que esta construcción perteneció a la Casa de Medinaceli, cuyo primer título de condado fue otorgado por el rey Enrique II de Castilla en 1368 al matrimonio formado por doña Isabel de la Cerda (descendiente directa de Alfonso X el Sabio) y su marido, don Bernardo de Bearne (hijo bastardo de Gastón III, Conde de Foix). Con posterioridad, concretamente en 1479, los Reyes Católicos concedieron a su descendiente, don Luis de la Cerda y de la Vega, el título de I duque de Medinaceli. Fue él quien ordenó construir el palacio, que fue diseñado por Lorenzo Vázquez de Segovia.
Palacio de los Duques de Medinaceli de Cogolludo, a través de sus características
Es importante tener en cuenta que, en la concepción del edificio, existe cierto predominio de la horizontalidad, pero también de la simetría con la escala humana en los volúmenes. Es decir, estamos hablando de características que son identificables con el Renacimiento. Además, esta construcción cuenta con dos alturas y está perfectamente organizado en torno a un patio central del que se conserva la planta baja.

En él, podemos encontrar diversos arcos rebajados sobre columnas con capiteles alcarreños, algo que denota la influencia italiana de esta construcción. Eso sí, en cuanto al interior de las estancias, mantienen rasgos góticos, perfectamente apreciables en las cubiertas de madera e, incluso, en los vanos decorados. Además, destaca especialmente la existencia de una chimenea en el salón principal, encima de la cual encontramos un arco gótico mixtilíneo y el escudo heráldico de la casa Medinaceli.
No podemos dejar de hacer mención a la imponente fachada principal del edificio, que está formada por un muro de piedra con sillería almohadillada de tipo florentino, perfectamente dividido horizontalmente en dos alturas por una línea de impostas. Todo ello rematado por una cornisa gótica, con crestería volada. Aunque el cuerpo bajo es cerrado, en el alto se abren nada más y nada menos que seis vanos, divididos por maineles de estilo gótico.
Hay que destacar la portada, adintelada, flanqueada por columnas de fuste decorado, situada en el centro de la fachada. Sobre ella, aparece una laurea en forma de gran círculo, en el que encontramos el escudo de la casa Medinaceli. En cuanto a los elementos decorativos que adornan esta portada, destacan especialmente las flores de lis, querubines y hasta grutescos de tratamiento plano.
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