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Iglesia de San Nicolás de Bilbao: ¿sabías que llegó a ser utilizada como almacén militar?
Viajamos hasta Bilbao para conocer el origen de una de sus iglesias más sorprendentes y únicas, como es el caso de la de San Nicolás.

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Es el momento más que perfecto para poner rumbo a Bilbao, donde podemos toparnos con un gran número de construcciones y monumentos verdaderamente sorprendentes, a la par que espectaculares. Un claro ejemplo lo encontramos, precisamente, en la Iglesia de San Nicolás, un templo católico de estilo barroco que fue inaugurado en 1756. Por si fuera poco, fue proyectado por Ignacio Ibero, reconocido arquitecto azpeitiano. Cabe destacar que su fachada “se enfrenta” al Teatro Arriaga.
Iglesia de San Nicolás de Bilbao, a través de su historia
Para comenzar, debemos tener en cuenta que, inicialmente, era una ermita que presidía el barrio de pescadores que había fuera de la villa. Precisamente por eso, está dedicada a San Nicolás de Bari. Hay que destacar que la iglesia se fundó en 1490, pero unas inundaciones provocaron que acabase completamente en ruinas. Por lo tanto, se vieron obligados a derribarla.
El templo que conocemos en la actualidad se erigió en 1756, pero hay que tener en cuenta que también hubo acontecimientos un tanto peculiares. Un claro ejemplo lo encontramos cuando tuvo que cerrar sus puertas durante la guerra de la independencia, cuando le cayó un rayo en 1816 o, incluso, llegó a ser utilizado como almacén militar durante las guerras carlistas. Por esos motivos, esta iglesia no estuvo abierta al culto en estos periodos de años: 1808-1814, 1835-1841 y, por último, 1873-1879.
Iglesia de San Nicolás de Bilbao, a través de sus características
Estamos ante un templo de estilo barroco con planta de cruz griega en un cuadrado y perfectamente cubierta por una cúpula. Es importante tener en cuenta que los ángulos muertos que quedan en las esquinas son tanto capillas como, incluso, la sacristía. En cuanto a la cúpula que cubre el templo, tiene por fuera forma de prisma ochavado. Eso sí, queda disimulada por la espadaña ubicada en mitad de la fachada principal.
Por si fuera poco, otro elemento a destacar, como no podía ser de otra manera, es precisamente la fachada, que se compone de la entrada principal, así como dos torres perfectamente adosadas a cada lado. Además, hay que destacar tanto la capilla mayor como las cuatro exedras, ocupadas por imponentes retablos de estilo barroco-rococó.

En este caso, en 1754, el regimiento de Bilbao decidió encargar la obra a Juan Pascual de Mena, escultor de la corte, en Madrid. Para poder realizar la obra, el escultor y el artista que se iba a encargar de la policromía de las 17 figuras, que no era otro que José López Perella, decidieron instalarse de forma temporal en la villa. Eso sí, las trazas fueron realizadas junto a Diego Martínez de Arce, mientras que en la construcción de los púlpitos y los muebles en madera de nogal natural también participaron Juan de Iturburu y Juan de Aguirre.
Lo que es un hecho es que, con el paso del tiempo, este templo se ha convertido en uno de los más sorprendentes, a la par que significativos, que podemos encontrar en Bilbao. De ahí que cada vez sean más las personas que se acerquen hasta esta construcción para dejarse maravillar por su belleza y espectacularidad. Si acudes a esta Iglesia, recuerda que es un lugar sagrado, por lo el respeto debe estar presente en todo momento durante tu visita. ¡Estamos convencidos de que no te dejará indiferente!
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