BURGOS
Cartuja de Miraflores de Burgos: ¿sabías que allí se encuentran los sepulcros de los padres y el hermano de Isabel la Católica?
Ponemos rumbo a Burgos para conocer el sorprendente origen de la Cartuja de Miraflores, donde se hallan los restos de los padres y el hermano de Isabel I de Castilla.

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Viajamos hasta un lugar situado a unos pocos kilómetros del centro de Burgos, donde nos encontramos con una de las construcciones más significativas de la provincia. Nos referimos a la Cartuja de Santa María de Miraflores. Estamos ante un monasterio de la Orden de los Cartujos que es considerado como una joya del arte gótico final.
Del conjunto destaca especialmente la iglesia, cuya portada, de estilo gótico isabelino, está decorada con los escudos de sus fundadores. El templo consta de una sola nave, capillas laterales y ábside poligonal. Hay que mencionar que esta construcción, sobre todo, es un panteón real, ocupado por la familia de la reina Isabel la Católica.
Cartuja de Miraflores, a través de su historia
Para conocer su origen, debemos saber que el rey Juan II de Castilla donó el palacio y el alcázar de Miraflores que fueron mandados construir en 1401 por Enrique III de Castilla, su padre, a la Orden de los Cartujos. Se trataba de un pabellón de caza situado a las afueras de Burgos, por lo que, con este gesto, Juan II cumplió la voluntad testamentaria de su padre.
Así pues, la Cartuja de Miraflores fue fundada en 1442 por el rey Juan II de Castilla aunque, en realidad, se trata de una obra casi exclusiva de su hija, la reina Isabel la Católica. Los monjes, que procedían de otras cartujas, se instalaron en este palacio-alcázar. Aun así, el primer monasterio no duró mucho puesto que, en el año en el que el rey Juan II muere, un incendio obligó a plantear un edificio de nueva planta. Fue entre 1454 y 1488 cuando se desarrollaron las obras del nuevo monasterio, bajo la advocación de Santa María de la Anunciación. Después de que Enrique IV sucediese a su padre en el trono, las obras quedaron casi paralizadas. Años más tarde, concretamente en 1477, fueron impulsadas por Isabel la Católica. De hecho, durante su reinado, se termina el retablo mayor, así como el sepulcro de Juan II e Isabel de Portugal, que se encuentra en el presbiterio. La iglesia de la Cartuja es, sobre todo, un panteón real utilizado por la familia de esta Reina.
Cartuja de Miraflores, a través de sus sepulcros reales
Obra del artista Gil de Siloé tras el encargo de Isabel la Católica, en el centro de la nave encontramos el sepulcro de Juan II e Isabel de Portugal, sus padres. En el lado del Evangelio de la iglesia está situado el del infante Alfonso de Castilla, su hermano. Cabe destacar que ambos sepulcros están realizados en alabastro y son auténticas joyas de la escultura del gótico tardío.

Sepulcro de los reyes Juan II e Isabel de Portugal
Tiene planta octogonal, en forma de estrella de ocho puntas, y es el resultado de la superposición de un cuadrado y un rombo. Los vértices de la estrella están adornados con figuras alegóricas, imágenes de santos o apóstoles, mientras que en las esquinas mayores nos encontramos con las imágenes de los cuatro evangelistas.
La estatua yacente que representa al rey presenta su cabeza coronada, descansando sobre dos almohadones y ligeramente vuelta hacia el exterior. Está cubierto por un rico manto y adornado de joyas. En la mano derecha, mutilada actualmente, sostenía el cetro real, mientras que, con la izquierda, recoge los pliegues de su manto real. En cuanto a la estatua yacente de Isabel de Portugal, también se encuentra con su cabeza coronada, descansando sobre dos almohadones y ligeramente vuelta hacia el exterior. Sus manos, cubiertas con guantes y anillos, sostienen un devocionario abierto. A sus pies, encontramos un niño, un perro y un león.
Sepulcro de Alfonso de Castilla
El sepulcro del hijo de Juan II e Isabel de Portugal y hermano de Isabel la Católica es de tipo arcosolio. Cabe destacar que está perfectamente rematado por un arco conopial con arcada festoneada, adornado todo ello con motivos vegetales, así como ángeles tenantes que sostienen el escudo del reino de Castilla y León. El conjunto está perfectamente rematado por un Arcángel Miguel. El sepulcro está enmarcado por dos pilastras que están adornadas con imágenes de apóstoles y santos, coronadas por un relieve que representa la Anunciación.
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