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El pueblo más bonito de España para viajar en marzo de 2026 está en Burgos según National Geographic
Encaramada sobre un cerro y con vistas privilegiadas a La Bureba, Poza de la Sal es una villa medieval burgalesa marcada por la historia de la sal y el legado de Félix Rodríguez de la Fuente. Un destino perfecto para una escapada entre patrimonio, paisaje y tradición.

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Como bien sabrás, cada mes National Geographic elige un pueblo como el más bonito de España para visitar. En febrero el afortunado fue Capileira, en Granada y ahora en el mes de marzo la revista ha "viajado" hasta Burgos para hablar de Poza de la Sal.
Poza de la Sal es una encantadora villa burgalesa ubicada en la comarca de La Bureba, se encuentra encaramada sobre un cerro y es una de esas villas medievales que sorprenden por su historia, su paisaje y su autenticidad.
Cuna del naturalista Félix Rodríguez de la Fuente y marcada durante siglos por la explotación del "oro blanco", este pequeño pueblo burgalés es una escapada perfecta para quienes buscan patrimonio, naturaleza y tranquilidad en un mismo destino.
El origen de su nombre
El nombre de Poza de la Sal no deja lugar a dudas: su identidad está íntimamente ligada a la explotación salinera, activa desde época romana e incluso anterior. La sal fue durante siglos un recurso estratégico y una fuente de riqueza fundamental para Castilla. Gracias a ella, la villa prosperó y se convirtió en un enclave comercial y defensivo de gran importancia.
En la Edad Media, Poza consolidó su carácter fortificado, del que aún hoy se conservan restos de murallas y puertas de acceso. Pasear por sus calles es recorrer siglos de historia ligados a la economía salinera y al comercio del norte peninsular.
Además, aquí nació en 1928 Félix Rodríguez de la Fuente, figura clave en la divulgación ambiental en España, cuya memoria sigue muy presente en el municipio.
Qué ver y hacer en Poza de la Sal
El casco histórico de Poza de la Sal es un entramado de calles empedradas, casas con entramado de madera y fachadas de adobe que conservan intacta la esencia castellana. Su trazado medieval invita a pasear sin rumbo, descubriendo plazas y rincones con siglos de historia, siempre bajo la atenta silueta del Castillo de los Rojas. Situado en lo alto de un peñasco, este antiguo bastión domina la villa y ofrece unas vistas espectaculares del valle de La Bureba, motivo por el que el pueblo es conocido como el "Balcón de La Bureba".
Parte del recinto amurallado se mantiene en pie, incluyendo la emblemática Puerta del Conjuradero, cuyo nombre remite a antiguos rituales para proteger las cosechas o invocar la lluvia. En el corazón del casco urbano, la Iglesia de San Cosme y San Damián, ubicada en la Plaza Vieja, destaca como uno de los principales referentes patrimoniales del municipio y contribuye a definir el perfil monumental de la villa.
Las salinas, auténtico origen y motor histórico de Poza, permiten comprender el tradicional sistema de extracción de sal y la importancia económica que este "oro blanco" tuvo durante siglos en Castilla. A ello se suman los espacios y homenajes dedicados a Félix Rodríguez de la Fuente, hijo ilustre del pueblo, así como rutas que evocan los paisajes que marcaron su infancia y despertaron su pasión por la naturaleza.
Si eres amante de la naturaleza no te puedes perder sus miradores naturales o sus rutas de senderismo, con paisajes abiertos, silenciosos y llenos de historia.
La visita puede completarse con una comida en alguno de los establecimientos locales, donde no faltan los platos tradicionales burgaleses. La cocina de la zona, contundente y ligada al producto local, es otro de los atractivos de la escapada.
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