5 RINCONES SECRETOS

Los rincones secretos de la Costa Brava que parecen sacados del Caribe... y que pocos turistas conocen

La Costa Brava aún guarda rincones donde disfrutar del Mediterráneo lejos de las playas más concurridas y de las rutas turísticas habituales.

Cala Sa Boadella, Costa Brava, Lloret de Mar

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Acantilados, pequeñas calas de aguas cristalinas, antiguos pueblos de pescadores y senderos que serpentean junto al mar. Aunque la Costa Brava es uno de los destinos más visitados de España durante el verano, todavía conserva lugares capaces de sorprender incluso a quienes la conocen bien. Si buscas una escapada diferente, estos cinco rincones demuestran que todavía es posible descubrir la cara más auténtica del litoral gerundense.

Cala Estreta (Palamós)

Cala Estreta
Cala Estreta | istock

Es una de las pocas playas de la Costa Brava que ha logrado mantenerse prácticamente intacta. Al no contar con acceso por carretera, solo puede alcanzarse caminando durante unos 30 minutos por el Camino de Ronda desde la playa de Castell. Ese pequeño esfuerzo tiene recompensa: una amplia cala de arena gruesa rodeada de pinares, sin edificios a la vista y con un agua tan transparente que es perfecta para practicar snorkel. Su entorno protegido la convierte en uno de los paisajes más salvajes de la costa catalana.

Cala Futadera (Tossa de Mar)

Cala Futadera
Cala Futadera | istock

Conocida como "la cala de los 300 escalones", llegar hasta ella requiere bajar una larga escalinata excavada entre la vegetación. Precisamente esa dificultad hace que nunca esté tan concurrida como otras playas cercanas. Sus aguas de un intenso color turquesa, rodeadas por altos acantilados, crean un paisaje que recuerda a algunas calas del Adriático. Es uno de esos lugares donde el silencio solo lo rompe el sonido del mar.

Cala S'Alguer (Palamós)

Cala S'Alguer
Cala S'Alguer | istock

Más que una playa, S'Alguer es un pequeño rincón con alma marinera. Sus tradicionales casetas de pescadores pintadas de blanco y con puertas de colores llevan décadas protegidas como Bien Cultural de Interés Nacional. El conjunto apenas ha cambiado con el paso del tiempo, ofreciendo una imagen que transporta a la Costa Brava de hace un siglo. Es un lugar perfecto para pasear, hacer fotografías o disfrutar de un baño en un entorno con mucho encanto.

Cala Culip (Cap de Creus)

Cala Culip
Cala Culip | istock

Situada dentro del Parque Natural del Cap de Creus, esta cala destaca por un paisaje completamente diferente al resto de la Costa Brava. El viento de tramontana ha moldeado durante siglos las rocas, creando formas caprichosas que convierten el lugar en un escenario casi lunar. Además de ser uno de los mejores puntos para hacer snorkel y buceo, fue uno de los rincones que inspiraron al pintor Salvador Dalí gracias a su singular belleza.

Jardines de Cap Roig (Calella de Palafrugell)

Jardines de Cap Roig
Jardines de Cap Roig | istock

Aunque muchos conocen el famoso festival de música que se celebra cada verano, pocos dedican tiempo a recorrer estos jardines botánicos situados sobre un acantilado frente al Mediterráneo. Más de un millar de especies vegetales conviven con esculturas, senderos y miradores que ofrecen algunas de las mejores vistas de toda la Costa Brava. Es un lugar ideal para disfrutar de una visita tranquila, especialmente al atardecer, cuando la luz tiñe de dorado el litoral.

La Costa Brava es mucho más que sus playas más famosas. Basta con alejarse de los destinos más concurridos para descubrir calas escondidas, paisajes prácticamente vírgenes y pequeños rincones que conservan intacta la esencia del Mediterráneo. Lugares perfectos para quienes quieren disfrutar del verano desde una perspectiva mucho más tranquila y auténtica.

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