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Qué hacer en Nueva York en una semana: guía completa con itinerario, precios y lugares imprescindibles

Nueva York es una ciudad asombrosa y en Viajestic hemos tenido la gran oportunidad de visitarla. Es por eso que queremos contarte con todo detalle cómo ha sido nuestro viaje, qué hemos visitado y cuánto nos ha costado. ¡No te lo pierdas!

Nueva York

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En Viajestic nunca perdemos la oportunidad de visitar un nuevo destino y Nueva York siempre ha estado en nuestra 'wish list'. Hace muy poco cumplimos nuestro sueño y queremos contarte con todo detalle cómo ha sido nuestro viaje: qué hemos visitado, cuánto nos ha costado y consejos prácticos que te ayudarán si estás organizando el tuyo.

Día 1: Viaje de ida, llegada y primera toma de contacto

Ir a Nueva York desde España es bastante sencillo, ya que hay vuelos directos diarios desde varias ciudades. Nosotros, por ejemplo, volamos desde Barcelona a Nueva York con la aerolínea Level, que cuenta con un vuelo diario cuya duración es de 8 horas a la ida y 9 horas a la vuelta.

Rascacielos de Nueva York
Rascacielos de Nueva York | iStock

Nosotros aterrizamos en el aeropuerto JFK por la noche, por lo que directamente fuimos al hotel a hacer el check-in (nos alojamos en el INNSiDE by Meliá New York NOMAD) y descansar para coger fuerzas para el día siguiente.

Sin embargo, lo habitual es dedicar el primer día a una toma de contacto tranquila con la ciudad. Un paseo por Manhattan, cenar cerca del hotel o simplemente dejarse sorprender por el ambiente nocturno es la mejor forma de empezar el viaje.

Día 2: Midtown, miradores y experiencia local

Uno de los mejores puntos de partida es explorar el corazón de Manhattan. Un tour por el barrio de NoMad permite descubrir la ciudad desde una perspectiva más local, alejándose de los recorridos más turísticos.

Si no has mirado ningún sitio para comer, te recomendamos visitar Chelsea Market, uno de los mercados gastronómicos y comerciales más famosos de Nueva York, situado en el barrio de Meatpacking District en Manhattan. Ubicado en la antigua fábrica de galletas Nabisco, ofrece más de 40 locales, restaurantes, tiendas de comida fresca y productos artesanales en un entorno industrial histórico.

Por la tarde, nosotros hicimos una de las experiencias más especiales del viaje, una cata de vino y chocolate en Ayza Wine & Chocolate Bar, una propuesta habitual en la ciudad con precios desde unos 25-40 dólares.

Y terminamos el día en uno de los miradores más espectaculares de Nueva York: SUMMIT One Vanderbilt. La entrada cuesta desde 42 dólares (depende del paquete que elijas) y ofrece una experiencia inmersiva con espejos y vistas panorámicas de Manhattan, especialmente recomendable al atardecer.

SUMMIT One Vanderbilt
SUMMIT One Vanderbilt | SUMMIT One Vanderbilt

Después aprovechamos la cercanía a Times Square para ver una de las calles más famosas de Nueva York de noche. Por si lo visitas, tienes que saber que el centro neurálgico de la zona es la plaza, en el cruce de Broadway con la 7ª Avenida.

Y por último, a la hora de la cena fuimos a Grand Brasserie, uno de los restaurantes más emblemáticos ubicados dentro de Grand Central Terminal. Es conocido por ofrecer una experiencia accesible pero elegante en un entorno histórico muy transitado.

Grand Brasserie de Grand Central Terminal de Nueva York
Grand Brasserie de Grand Central Terminal de Nueva York | Irene Picazo

El local apuesta por una cocina de estilo franco-americano, con platos clásicos como steak frites, mariscos, sopas y ensaladas, además de un servicio continuo que lo hacía popular tanto para comidas rápidas como para cenas más relajadas. Su estética recuerda a las brasseries europeas: mesas de mármol, iluminación cálida y un ambiente animado, acorde con el bullicio de la estación.

Día 3: cultura, gastronomía y Broadway

El tercer día comenzó con una visita a The Morgan Library & Museum, una joya cultural menos conocida que alberga manuscritos históricos, partituras de Mozart y exposiciones (entrada aproximada: 25 dólares) .

A la hora de comer, fuimos a Russ & Daughters Café, en el Lower East Side, famoso por su cocina judía neoyorquina. Aquí destacan los bagels con salmón o el pastrami, con precios medios de 20-30 dólares.

Por la tarde, fuimos a Great Jones Distilling Co., una destilería urbana, una de las pocas en Manhattan, donde se organizan tours y catas desde unos 35 dólares.

Y la noche la reservamos para Broadway, una de las experiencias imprescindibles en Nueva York. En nuestro caso vimos el musical de Michael Jackson y... ¡nos encantó! Las entradas suelen costar desde 80 dólares, aunque pueden superar los 150 según la ubicación de la butaca.

Para cenar fuimos a Ellen's Stardust Diner, uno de los restaurantes más icónicos y peculiares de Nueva York, situado en Broadway, cerca de Times Square. Más que un simple diner, es famoso por su concepto: los camareros son también cantantes y actores que interpretan números musicales en directo mientras sirven a los clientes.

Día 4: Queens, arte contemporáneo y crucero por el Hudson

Nuestro cuarto día en Nueva York comenzó visitando Dumbo, uno de los barrios más modernos de Brooklyn y donde te puedes hacer la famosa foto con el puente de Brooklyn de fondo.

Barrio Dumbo de Nueva York
Barrio Dumbo de Nueva York | iStock

Después, visitamos el World Trade Center, un complejo que originalmente incluía las Torres Gemelas, símbolo del poder económico estadounidense hasta su destrucción en los atentados del 11 de septiembre de 2001, donde murieron cerca de 3.000 personas. Tras la tragedia, la zona fue reconstruida y hoy alberga nuevos rascacielos como el One World Trade Center, junto a un memorial y museo que recuerdan a las víctimas, combinando actividad empresarial y valor histórico.

Después decidimos alejarnos de Manhattan para descubrir otra cara de la ciudad. En Jackson Heights (Queens), uno de los barrios más multiculturales, realizamos un tour gastronómico callejero donde probar comida internacional.

Tour gastronómico callejero por Jackson Heights
Tour gastronómico callejero por Jackson Heights | Irene Picazo

Después, hicimos una parada cultural en MoMA PS1, uno de los centros de arte contemporáneo más importantes, con entrada general en torno a 10-15 dólares .

Por la tarde-noche hicimos el que fue, sin duda, el mejor plan de toda la semana: un crucero con cena por el río Hudson. En nuestro caso nos subimos al Bateaux Celestial de City Experiences y durante todo el recorrido pudimos ver la Estatua de la Libertad y el Puente de Brooklyn con música en directo y cena.

Día 5: museos, miradores y tiempo libre

Este fue nuestro último día en Nueva York, así que aprovechamos para comenzar la jornada con una visita a The Frick Collection, un museo elegante ubicado en una antigua mansión que alberga una destacada colección de arte europeo principalmente de los siglos XIV al XIX. Entre sus obras más famosas se encuentran pinturas de maestros como Vermeer (Girl Interrupted at Her Music), Rembrandt (varios autorretratos), Velázquez (Retrato de Felipe IV), Goya (La fragua), Turner y Fragonard (la serie El progreso del amor).

Después estuvimos paseando por Central Park, un gran parque urbano situado en el corazón de Manhattan y uno de los espacios verdes más famosos del mundo. Diseñado en el siglo XIX, cuenta con lagos, senderos, zonas de recreo y áreas culturales que lo convierten en un punto clave de ocio y naturaleza en la ciudad.

Central Park, en Nueva York
Central Park, en Nueva York | iStock

Desde Central Park fuimos al Museo Americano de Historia Natural, uno de los museos científicos más importantes del mundo. Destaca por sus impresionantes exposiciones sobre dinosaurios, el espacio, la biodiversidad y la evolución, incluyendo el famoso esqueleto de Tyrannosaurus rex y el planetario Hayden.

Además, ha aparecido en varias películas y series, pero la más famosa es Noche en el museo (2006), donde el edificio sirve como escenario principal de la historia, aunque muchas escenas interiores se recrearon en estudio.

Rockefeller Center en Nueva York
Rockefeller Center en Nueva York | iStock

Después, fuimos al Rockefeller Center para subir al Top of the Rock, otro de los miradores más famosos de Nueva York. Más allá de sus plataformas panorámicas y de sus tres niveles al aire libre, también cuenta con la experiencia The Beam, que recrea la famosa fotografía de 1932 "Lunch atop a Skyscraper", consiste en sentarse en una viga metálica elevada que se eleva y gira lentamente sobre el vacío, permitiendo disfrutar de vistas panorámicas de Nueva York mientras simulas estar suspendido a gran altura, como los obreros que construyeron el Rockefeller Center.

Consejos prácticos para una semana en Nueva York

Moverse por la ciudad es sencillo gracias al metro, con la tarjea OMNY cada viaje cuesta 2.90 dólares, y el límite semanal se activa tras gastar 34 dólares. También es recomendable utilizar pases turísticos como el New York CityPASS, que incluye varias atracciones principales a precio reducido como el Empire State, Rockefeller Center, la Estatua de la Libertad o el Museo Americano de Historia Natural.

En cuanto a los hoteles, nosotros nos alojamos en dos hoteles diferentes. Las primeras dos noches estuvimos en el INNSiDE by Melià New York, un hotel moderno de cuatro estrellas situado en el centro de Manhattan, cerca de lugares como el Empire State o Madison Square Garden, que destaca por sus habitaciones contemporáneas con grandes ventanales y vistas a la ciudad.

Y las últimas dos noches nos alojamos en el Moxy East Village es un hotel de estilo joven y desenfadado en el barrio de East Village, conocido por su diseño creativo, ambiente vibrante y espacios sociales con bares y restaurantes como Cathédrale, con cocina franco-mediterráneo e inspirado en la escena musical de los años 60 y 70, con un diseño que recrea la estética del mítico Fillmore East y combina arte, arquitectura y ambiente clandestino. Su espacio destaca por una gran escultura en el techo, cocina abierta y una terraza oculta que evocan un lugar secreto y sofisticado en pleno East Village. Destacan platos como la pasta con fruta negra o carnes premium como el entrecot y el ribeye.

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