RUTA EN CANARIAS

La espectacular Cascada de Colores de La Palma: La ruta perfecta tras las lluvias de invierno

Las lluvias del invierno son capaces de acabar con las ganas de salir de casa y disfrutar de la montaña. No obstante, una vez el clima amaina, es el momento perfecto para contemplar las grandes fortalezas de la naturaleza. Y, en La Palma, hay una ubicación idónea para ello.

Cascada de Colores, en La Palma, Islas Canarias

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Las Islas Canarias son un auténtico paraíso que merece la pena descubrir en profundidad. No importa si es invierno y se está intentando huir del calor, si se busca una fiesta repleta de folclore como los carnavales o, en este caso, hacer las rutas de senderismo más espectaculares.

Y es que si bien el Atlántico rodea este archipiélago, dejando playas increíbles con atardeceres de ensueño, no hay que ignorar el pasado volcánico de las islas. En cada una de ellas existen multitud de excursiones perfectas para descubrir los paisajes naturales más salvajes. Aunque, en este caso, lo natural y lo artificial se dan la mano.

La Cascada de Colores de La Palma se encuentra en el parque nacional de la Caldera de Taburiente. Allí, se construyó un muro en los años 60 con el objetivo de contener el agua para su aprovechamiento y hoy en día provoca un contraste cromático de lo más curioso.

La luz del sol refleja en el agua pasando por este conjunto de minerales y rocas, provocando un verdadero arcoíris en la tierra. En su día, la cascada medía más de 10 metros; pero a causa de las precipitaciones y la acumulación de rocas, ha ido perdiendo distancia con el suelo. Sin embargo, la combinación de los colores prevalece como otro atractivo turístico más de la isla.

La ruta se realiza junto al río del Barranco de las Angustias, caminando entre montañas de gran tamaño que conforman un paisaje sobrecogedor. A los 6 kilómetros del inicio del camino, se llega a la Cascada de Colores; aunque es importante ser consciente de las fechas.

La mejor época para visitar este enclave es justo al final del invierno, momento en el que todo el agua de las precipitaciones hace que el caudal esté lo suficientemente abarrotado como para que el espectáculo quede garantizado. De hecho, entre enero y febrero se suele producir el fenómeno del reventón y verlo en directo es toda una suerte. Igualmente, la primavera y el otoño también son épocas óptimas para hacer esta ruta.

Así pues, La Palma vuelve a demostrar que es un lugar único en el mundo y que guarda tesoros hasta en los lugares más recónditos. Simplemente hay que ponerse las botas de montaña, preparar la mochila y emprender aquellos caminos repletos de sorpresas en cada paso.

Viajestic» Curioso

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