EN CÁCERES
Trevejo: La aldea medieval de Extremadura con tumbas antropomorfas perfectamente conservadas
En la provincia de Cáceres, hay un rincón escondido declarado de Interés Turístico. Un lugar en el que la arquitectura, la historia y la naturaleza se dan la mano para conquistar a todos aquellos que lo visitan. Trevejo es una maravilla cultural con restos medievales en sus calles.

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España es el país idílico para todos aquellos que sueñan con viajar en el tiempo. Porque si bien el DeLorean de Mary McFly todavía no está disponible, en nuestra geografía es posible recorrer diferentes épocas de la historia por múltiples municipios, contemplando así los restos vivos de lo que en su día fueron.
En la Sierra de Gata, al norte de Cáceres, se esconde una aldea que cumple precisamente este cometido. Se trata de la aldea medieval de Trevejo, que se remonta a nada menos que el siglo IX. Allí, durante la Reconquista, los musulmanes levantaron fortalezas para defenderse de los avances cristianos. Ahora bien, fue una vez pasada esta era de guerra cuando Trevejo creció en poder, construyéndose así un imponente castillo en pleno siglo XV para defenderse de las amenazas.
El Castillo de Trevejo sigue siendo uno de los principales atractivos del lugar. Un monumento que, si bien sufrió duramente durante la Guerra de Sucesión, mantiene en pie sus murallas y su torre. Un recorrido por la era de los templarios que lleva a los viajeros directamente a la Iglesia de San Juan Bautista.
Dicha iglesia se edificó en el siglo XVI con bloques de piedra y allí reside la gran curiosidad histórica de Trevejo. Y es que en sus alrededores se pueden contemplar las tumbas antropomórficas de la aldea. Se encuentran en el suelo y en ellas se aprecia a la perfección la forma de la cabeza de quienes las ocupaban. No obstante, quiénes son los que las usaron en su día sigue siendo un misterio; puesto que no hay rastro ni de los cuerpos ni de las losas. Hay quien dice que se trata de una necrópolis visigoda y quien afirma que allí se enterraba a los monjes templarios; pero no hay confirmación oficial al respecto.
Trevejo, además, reserva a sus visitantes unas calles envueltas en casas de piedra, con escudos en sus paredes y una plaza en la que disfrutar de un agradable descanso después de horas de caminata. Su arquitectura tradicional perfectamente conservada converge a la perfección con las vistas panorámicas a la montaña desde el Mirador de Trevejo. Un refugio del caos urbano donde la desconexión y la tranquilidad se dan por sentado.
Todo esto, sumado a la cultura productiva del vino, del queso, del aceite de oliva y de la miel, convierte esta aldea medieval en un enclave fundamental del territorio nacional. Se encuentra a apenas una hora y media del centro de Cáceres; siendo un viaje perfecto para una escapada de fin de semana en cualquier fecha del año.
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