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La catedral de Madrid que tardó 110 años en terminarse: cripta, cúpula con vistas y entrada gratuita
La Almudena, frente al Palacio Real, se empezó en 1883 y no se consagró hasta 1993.

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Madrid no tuvo una catedral terminada hasta hace poco más de treinta años. La de Santa María la Real de la Almudena se empezó a construir en 1883, con Alfonso XII, y no se consagró hasta el 15 de junio de 1993, de manos del papa Juan Pablo II. Son 110 años de obras, y hoy se puede visitar entera, desde la cripta hasta la cúpula, justo enfrente del Palacio Real. Con el puente de la Almudena a la vuelta de la esquina, es un buen momento para conocerla. Y si estás organizando los puentes que quedan este año, ya te contamos cuáles son los festivos de 2026 y cuántos días hay que pedir.
Por qué tardó tanto
La obra se alargó más de un siglo por los cambios políticos y las guerras de esos años, según cuentan las guías. En ese tiempo, Madrid fue una ciudad sin catedral propia. Desde 1885, la colegiata de San Isidro hizo de catedral provisional, hasta que la Almudena tomó el relevo en 1993.
El proyecto cambió por el camino. El primero, del marqués de Cubas, era neogótico y tomaba como modelo la arquitectura francesa de catedrales como Chartres o Reims. Tras la Guerra Civil, los arquitectos Fernando Chueca Goitia y Carlos Sidro rehicieron el exterior en un estilo clasicista, para que encajara con el Palacio Real.
Tres estilos en un mismo edificio
El resultado es una mezcla poco habitual. Por fuera, la catedral es de aire clasicista, con columnas, dos campanarios y estatuas de los apóstoles. Por dentro mantiene el estilo neogótico del proyecto original, con vidrieras y paredes pintadas en tonos vino. Y bajo el templo está la cripta, neorrománica.
Es un edificio grande: unos 102 metros de largo y 73 de altura máxima.
La Virgen que dio nombre a la catedral
La Almudena es la patrona de Madrid, y su fiesta se celebra cada 9 de noviembre. Según la tradición, la primera imagen apareció escondida en la muralla cuando el rey Alfonso VI tomó la ciudad, hacia 1085. El nombre viene de “almudaina”, una palabra árabe que significa recinto amurallado.
La imagen que se venera hoy es de estilo gótico tardío, del siglo XV, y se atribuye al escultor Diego Copín. En la catedral está también el sepulcro de la reina María de las Mercedes, muy devota de la Virgen, que ayudó a conseguir los terrenos para el templo.
Cómo visitar la Almudena
La visita completa tiene tres partes: la nave, la cripta y el museo con la cúpula.
- La nave y la cripta: la entrada es gratuita, con un donativo sugerido de 1 euro para el mantenimiento. El horario habitual es de 10:00 a 20:00.
- El museo y la cúpula: van en una entrada conjunta, de unos 8 euros, y abren de lunes a sábado, de 10:00 a 14:30. El museo muestra objetos litúrgicos, y la subida a la cúpula da a uno de los miradores más recomendados de Madrid, con la ciudad a tus pies.
- La audioguía: es gratuita por wifi, en español, inglés, francés e italiano.
- Cuánto tiempo hace falta: entre 45 minutos y hora y media, más si subes a la cúpula.
La catedral está en la calle Bailén 10. Se llega en metro hasta Ópera (líneas 2, 5 y ramal Ópera-Príncipe Pío) o en Cercanías hasta Sol.
Si vas en el puente de la Almudena
El lunes 9 de noviembre es festivo en Madrid capital, y el puente va del sábado 7 al lunes 9.
El día de la patrona hay misa mayor y procesión, así que la nave puede tener restricciones durante los servicios. Una guía asegura además que el museo y la cúpula cierran los domingos y los días de precepto. Si es así, durante el puente solo estarían abiertos el sábado, y conviene confirmarlo con la catedral antes de ir.
Para ver la catedral más tranquila, lo mejor es ir por la mañana, entre las 10:00 y las 12:00.
Qué ver alrededor
Justo enfrente está el Palacio Real, y a pocos pasos, la plaza de Oriente y sus jardines. Cerca de la entrada de la cripta quedan restos de la muralla árabe, en el parque del Emir Mohamed I.
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