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El mercado que parece una catedral de la gastronomía: cúpula de 30 metros, unos 300 puestos y Bien de Interés Cultural

El Mercado Central de Valencia abrió en 1928, frente a la Lonja de la Seda, y es Bien de Interés Cultural.

Mercado Central de Valencia

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En pleno casco antiguo de Valencia, frente a la Lonja de la Seda, hay un edificio de hierro, cristal y cerámica que no se parece a un mercado de barrio. Es el Mercado Central, que abrió en 1928 y sigue siendo, ante todo, el sitio donde compra media ciudad. Hoy tiene unos 300 puestos, y bajo su cúpula central, de 30 metros, se mezclan vecinos, cocineros y turistas. Hace poco te contábamos de otra ciudad de la Comunitat Valenciana con tres reconocimientos de la Unesco, Elche.

Una catedral de hierro, cristal y cerámica

Desde fuera, el edificio no se parece a un mercado de abastos habitual. Tiene fachadas de piedra y ladrillo visto, ventanales con vidrieras de colores, zócalos de azulejo y cubiertas a distintas alturas que culminan en las cúpulas. La principal, en el cruce de las dos grandes naves, alcanza los 30 metros.

Por dentro, una estructura de pilares y vigas de hierro sostiene unos 8000 metros cuadrados de naves, sin apenas muros, y la luz entra desde el techo a cualquier hora. Esa combinación llevó a la Generalitat a declararlo Bien de Interés Cultural en 2007.

El proyecto es de los arquitectos Alexandre Soler y Francesc Guàrdia, formados en Barcelona y vinculados al taller de Domènech i Montaner. Lo terminaron en 1928 los valencianos Enrique Viedma y Ángel Romaní.

Cómo nació

En la plaza ya se vendía desde la Edad Media, y desde 1839 funcionaba un mercado al aire libre que se había quedado pequeño. En 1910 se convocó un concurso para levantar uno nuevo, y las obras avanzaron durante la década de 1910 y los años veinte, hasta la inauguración de 1928.

La cotorra que cotillea

En lo alto de la cúpula principal gira una veleta con forma de cotorra, el símbolo del mercado. Otra cúpula lleva un pez espada, que representa la pescadería. Según la leyenda popular, la cotorra se dedica a cotillear todo lo que sucede en la ciudad.

Y tiene compañía. A pocos metros, en la iglesia de los Santos Juanes, otra veleta, el Pardal de Sant Joan, dialoga visualmente con ella. Se dice que los valencianos llevan generaciones emparejando al pájaro de la iglesia con la cotorra del mercado.

Qué encontrar

Bajo la cúpula de la pescadería se concentran el pescado y el marisco. En las naves centrales están las carnicerías, las charcuterías y los puestos de embutidos, y alrededor, las paradas de fruta y verdura muestran la huerta valenciana, con tomates, alcachofas y garrofones, protagonistas de algunos de los mejores arroces.

Entre los puestos de fruta hay además una barra, Central Bar, del cocinero valenciano Ricard Camarena, para tomar el aperitivo de media mañana con producto del propio mercado.

Cuándo ir

El mercado abre de lunes a sábado, de 7:30 a 15:00, y la entrada es gratuita. Para verlo con calma conviene ir temprano, cuando los vendedores terminan de colocar el género y los clientes siguen siendo los vecinos, antes del jaleo turístico.

Alrededor del mercado

En la misma plaza hay otros dos edificios históricos. Frente al mercado está la Lonja de la Seda, del siglo XV, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco y obra maestra del gótico civil tardío. Y al lado, separada solo por una calle, la iglesia de los Santos Juanes.

Si el paseo abre el apetito, a pocos minutos, junto a la iglesia de Santa Catalina, la horchatería del mismo nombre sirve horchata con fartons desde el siglo XIX, con chufa de la Denominación de Origen Chufa de València. Cerca está La Pilareta, una dirección clásica para pedir clóchinas, los mejillones de Valencia que solo se sirven en verano. Y para la paella, lo clásico es acercarse a la Albufera, cuna también del all i pebre de anguila.

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