Del cerebro a los pulmones

Vídeo no apto para hipocondríacos: Boticaria García detalla todos los órganos del cuerpo a los que perjudican los microplásticos

Cerebro, corazón, hígado, riñones, pulmones, aparato reproductor... nada en nuestro cuerpo escapa a los estragos de los microplásticos a los que estamos expuestos diariamente. Boticaria García lo explica en este vídeo.

Cerebro, corazón, hígado, riñones, pulmones, aparato reproductor... nada en nuestro cuerpo escapa a los estragos de los microplásticos a los que estamos expuestos diariamente. Boticaria García lo explica en este vídeo.

Según algunos estudios, los humanos comeríamos 5 gramos de microplásticos a la semana. El equivalente a una tarjeta de crédito. Boticaria García habla de ello en Zapeando, donde explica los múltiples efectos nocivos que producen estas sustancias en nuestro cuerpo.

En primer lugar está el cerebro, que se pensaba estaba protegido ante los microplásticos, pero que se ha descubierto que alguna de sus sustancias, como los bisfenoles, que son capaces de llegar al tejido cerebral.

Esto, señala, puede afectar a la comunicación entre neuronas, provocando alteraciones en la memoria, cambios en el estado de ánimo o pérdida de atención. En el caso de niños, podría ser causa de problemas de conducta y aprendizaje.

A muchísima gente los microplásticos les afectan a la tiroides, lo que se traduce en cansancio, cambios de peso y dificultad para regular la temperatura corporal. En este punto, Boticaria apunta que "en la obesidad también interfieren los microplásticos".

Por otro lado, los microplásticos que inhalamos a través del polvo doméstico o los neumáticos "se depositan en los pulmones". Esto genera inflamación persistente, enfermedades respiratorias o problemas de circulación.

El corazón tampoco se libra de los microplásticos, a los que se les atribuye inflamaciones, estrés oxidativo e incluso alteración del flujo sanguíneo. En el intestino pueden alterar a la microbiota y hacer más permeable la barrera intestinal, produciendo inflamaciones.

El hígado y los riñones pueden sufrir "estrés metábolico", o como indica Boticaria, que "la mierdecilla se queda en la depuradora que son los riñones". Esto no significa que haya un daño directo, pero sí que con el paso del tiempo los hace "menos eficientes".

En lo que respecta al aparato reproductor, se ha encontrado relación entre los microplásticos y la peor calidad del esperma en hombres, así como alteración hormonal, ciclos irregulares y problemas de fertilidad en mujeres. También hay preocupación por la exposición en el embarazo.

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