La tragedia del aceite de colza es la mayor intoxicación alimentaria que ha sucedido en España. Ocurrió en la primavera de 1981 provocó más de 4.000 muertos y 25.600 personas afectadas.

La falta de controles sanitarios desembocó en la comercialización de aceite de colza desnaturalizado y que contenía una sustancia tóxica, la anilina, que provocó el envenenamiento de miles de familias humildes que compararon garrafas pensando que era aceite de oliva.

La primera víctima registrada fue un niño de ocho años en Torrejón de Ardoz el 1 de mayo de 1981 y, a partir de esa fecha, los hospitales no dejaron de recibir ingresos por esta causa hasta llegar al colapso.

"Empezamos a recibir enfermos y recuerdo que el jefe de guardia hablaba con gente del hospital Ramón y Cajal, allí estaba pasando lo mismo y estábamos todos muy sorprendidos. En aquel momento no se sabía qué hacer, no teníamos información", explicó en laSexta Columna Manuel Posada, director del Instituto de Investigaciones de Enfermedades Raras.

Ni siquiera sabían bien qué estaba pasando. "Teníamos miedo porque había muchos pacientes, se pensaba que era una enfermedad desconocida, pero infecciosa. Todos íbamos con mascarilla, como ahora, también íbamos con batas de papel, con guantes, y estábamos asustados”, narró Juan Casado, exjefe de la UCI pediátrica del Hospital Niño Jesús de Madrid.

Los afectados desarrollaron el Síndrome del Aceite Tóxico y en la actualidad miles de personas siguen arrastrando secuelas como debilidad muscular, astenia, calambres o algias musculares y articulares. Miguel Ángel Sánchez, víctima, explicó que "la afectación neurológica es de lo más importante" y enumeró las diferentes enfermedades que padece, como muestra.

"El veneno, en los primeros años, me perforó el tabique nasal. Una vez, el otorrino me preguntó si había consumido cocaína, pero le dije que no, que no podía beber siquiera una cerveza porque mi hígado no me lo permite", explicó.

Además, Miguel Ángel sigue sin saber si el siguiente síntoma puede ser el definitivo. "Lo malo de esta enfermedad es que 40 años después tienes síntomas nuevos", lamentaba.

El primer macrojuicio en la historia de España fue el del aceite de colza adulterado. Cuando en 1989 el tribunal leyó la primera sentencia, solo dos de los implicados iban a estar en la cárcel y los afectados estallaron.

En ese momento hubo insultos y gritos de dolor y rabia. "¡Hijos de puta, nos están matando!", llegó a exclamar una afectada. La sentencia fue un auténtico mazazo para las víctimas, que se sintieron ninguneadas.

En 1992 los afectados recurrieron la sentencia al Tribunal Supremo y las penas por estafa y delito contra la salud pública se multiplicaron por cuatro. Además, otros cinco acusados entraron en prisión.

A pesar de ello, a día de hoy las víctimas siguen denunciando que las indemnizaciones fueron injustas y explican que ni siquiera han sido recibidas por el Gobierno o la Casa Real.