En Salvados

Rufián: "El 'Vaquilla' de los 80 era de La Mina de Barcelona; ahora es de otro sitio. ¿Eso es racista decirlo? Es la puta verdad"

Gabriel Rufián reivindica en Salvados abordar la inmigración desde la izquierda y niega que hacerlo implique ser racista. Mientras, cinco votantes progresistas debaten sobre seguridad, integración y el discurso que debería adoptar su espacio político actualmente en debate.

Gonzo, a Rufián tras su eslogan "el que la hace la paga, se llame Antonio o Hassan": "¿Eso no es relacionar migración con seguridad?"

"El 'Vaquilla' de los 80 era de La Mina de Barcelona. Ahora es de otro sitio". Gabriel Rufián utiliza esta comparación en Salvados para defender que la izquierda debe poder hablar de inmigración, delincuencia, seguridad y orden sin convertir automáticamente cualquier debate sobre estos asuntos en una cuestión de racismo.

La reflexión llega durante el experimento central del programa, en el que Gonzo entrevista a Rufián mientras este escucha a cinco ciudadanos progresistas situados tras un falso espejo. El grupo, formado por personas de distintas edades y sensibilidades políticas, debate sobre la estrategia que debería adoptar la izquierda ante las próximas elecciones generales y sobre asuntos como la vivienda, la migración, la seguridad, la ultraderecha y las alianzas.

Rufián parte de una idea: la izquierda vive en una "burbuja". "Al final hablamos entre nosotros y solo para nosotros", afirma, para después situar entre esos asuntos incómodos la migración y la seguridad: "El orden, la defensa, la migración, la seguridad generan mucha incomodidad en la izquierda". Su diagnóstico es que la izquierda no puede limitarse a negar que exista un problema ni dejar que la derecha monopolice la conversación.

"Yo lo que digo es: 'Compitamos, demos otras soluciones, hagamos otro discurso, pero no nos tapemos'", sostiene. Y rechaza responder al ciudadano que plantea estos asuntos diciéndole: "Tú eres un facha, tú eres un racista".

Rufián asegura que existe un problema de multirreincidencia y se detiene en la percepción social de la delincuencia. "Porque los Vaquilla de ahora son los migrantes pobres, los robagallinas que no son los responsables de tu precariedad", afirma.

Entonces formula su comparación: "El Vaquilla de los 80 era de La Mina de Barcelona. Ahora es de otro sitio. ¿Y eso es racista decirlo? Pero si es la puta verdad". A continuación señala que, a su juicio, esto plantea "un reto de inclusión y de integración".

El planteamiento de Gonzo enlaza con otro de sus mensajes: "El que la hace la paga. Se llame Gabriel o se llame Hassan". Gonzo le cuestiona directamente si ese eslogan no acaba relacionando migración con inseguridad: "¿Eso no es un eslogan y no es apelar a un sentimiento que relaciona migración con inseguridad?".

Rufián responde defendiendo la idea de igualdad ante las consecuencias de cometer un delito y vuelve a plantear por qué utilizar el nombre Hassan tendría que convertir el mensaje en racista. Para el portavoz de ERC, el problema es que la izquierda corre el riesgo de abandonar un espacio de debate que ya existe. "El marco está compradísimo", afirma. Su objetivo, explica, es "competir dentro de ese marco" para evitar que un ciudadano que no se identifica con el fascismo pero sí tiene determinadas preocupaciones termine escuchando únicamente a la ultraderecha.

En ese sentido, asegura que "Vox está disparadísimo" y menciona también a Aliança Catalana, de la que dice que "probablemente o gane o quede segunda o, con suerte, tercera en Cataluña". Según su análisis, "la preocupación de la gente es esta" y la migración constituye el principal problema para muchas personas a nivel global, aunque individualmente la sitúa como la sexta preocupación.

Su planteamiento no parte, sin embargo, de considerar la migración un problema en sí mismo. Rufián recuerda que es "hijo y nieto de migrantes" y afirma que él "jamás" va a decir que "la migración es un problema porque sería un canalla". Lo que diferencia es la teoría de la práctica. "En la práctica es un reto", sostiene. La llegada de cientos o miles de personas a los barrios requiere, a su juicio, "orden y recuperar vías de entrada legales". Además, defiende que un Estado debe "controlar sus fronteras", siempre sobre la base de "derechos y obligaciones".

En el debate del grupo de estudio también aparece la cuestión de Ceuta y la necesidad de diferenciar entre migración regulada y una llegada masiva como la registrada allí. El debate ciudadano coincide en que España necesita recursos y coordinación europea ante un fenómeno que, según apuntan, no debería afrontar sola.

Rufián interpreta las intervenciones como una muestra de que existe una fuerte incomodidad alrededor de estos asuntos y resume su posición con una idea: "El sentimiento es más fuerte que la verdad". A su juicio, la izquierda debe asumir esa realidad y ofrecer respuestas propias en lugar de limitarse a utilizar eslóganes. "Esa realidad Ceuta la ha puesto ya en su máxima expresión", afirma, antes de recordar que ya había defendido en el Congreso que quienes llegaran fueran devueltos "con dignidad" y asumir que por ello le podían caer críticas.

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