En Salvados

Rufián, sobre la "clase trabajadora con el odio mal enfocado": "Hay algo peor que ser pobre, que es echarle la culpa a alguien más pobre"

Gabriel Rufián cuestiona que el auge de la ultraderecha pueda explicarse por la existencia de millones de fascistas y apunta a un malestar social que, a su juicio, está alimentando un odio mal dirigido.

"No está de moda el fascismo, sino el 'hijoputismo": Rufián asegura que no se cree que haya "millones de fascistas" en España

Gabriel Rufián se sienta frente a un falso espejo y escucha sin intervenir lo que un grupo de ciudadanos piensa sobre la izquierda, sus mensajes y sus posibilidades electorales. Gonzo sitúa así en este programa de Salvados al portavoz de ERC en el Congreso ante un espejo que, en realidad, refleja las opiniones de estos votantes progresistas.

A las puertas de un año electoral, el programa de laSexta desarrolla para ello un experimento televisivo y sociológico inédito. Gonzo cita al político catalán para este experimento social. Al otro lado del cristal, un grupo de ciudadanos participa en un estudio de opinión sobre la estrategia que debe adoptar el espacio situado a la izquierda del PSOE ante las próximas elecciones generales.

La mesa está formada por cinco personas de diferentes generaciones, lugares y sensibilidades políticas dentro del espectro progresista. Entre ellas hay una joven de 26 años de Getafe que vota a Podemos en 2019 y se abstiene en 2023; un pensionista madrileño de 74 años que apuesta por Sumar en las últimas generales; una votante socialista de 48 años residente en Málaga; un joven de 22 años de Manresa que vota a ERC; y una votante de Podemos en 2023 de 72 años residente en Badajoz.

Los eslóganes electorales ficticios presentados por el programa se convierten en objeto de discusión. También Rufián responde sobre ellos. "Son una mierda", dice con contundencia. "Yo pondría... 'de frente'. Me gusta 'de frente'", comenta.

El lema "fascismo o libertad", claramente inspirado en el "comunismo o libertad" de Isabel Díaz Ayuso es uno de los grandes rechazados por el político catalán, aunque él mismo admite que está precisamente advirtiendo de ese peligro: "O lo hacemos o se viene el fascismo". Sin embargo, inmediatamente introduce una diferencia respecto al tono del eslogan: "Al final, también es faltón".

A partir de ahí, Rufián desarrolla una interpretación más amplia sobre el auge de determinadas actitudes políticas. "Yo no me creo que haya millones de fascistas en este país", afirma. Tampoco considera que el fascismo como tal se haya convertido en una moda.

Su diagnóstico se desplaza del terreno estrictamente ideológico al comportamiento social. "Lo que está de moda es el 'hijoputismo'", sostiene. Y lo concreta con una expresión todavía más coloquial: "Ser un chungo".

El portavoz de ERC vincula esa actitud con parte de la clase trabajadora y con una canalización del enfado que considera equivocada: "Tienen el odio mal enfocado".

La reflexión desemboca en una de las frases centrales de su intervención. Rufián plantea que la precariedad puede acabar generando un enfrentamiento entre personas que comparten unas condiciones económicas similares. "Solamente hay algo peor que ser pobre, que es echarle la culpa a otro pobre o a alguien más pobre que tú de tu condición", afirma.

Para el dirigente de ERC, esa dinámica está presente en la sociedad actual y señala a quién beneficia políticamente esa situación: "Es la victoria, es el sueño húmedo de la derecha y la ultraderecha".

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