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"¿Ahora voy a tirar la toalla?"

Gonzo, tras saber que Almudena Cid compitió en los JJOO con roturas: "La relación de los deportistas de élite con el dolor parece enfermiza"

La gimnasta olímpica Almudena Cid, que ha tenido que ponerse una prótesis de cadera con 43 años a consecuencia de una lesión de hace dos décadas, confiesa en Salvados alguna de las "locuras" que hizo para no perderse ni un campeonato.

Gonzo, tras saber que Almudena Cid compitió en JJOO con roturas: "La relación de los deportistas de élite con el dolor parece enfermiza"

La conversación de Gonzo con Almudena Cid en Salvados muestra hasta qué punto el sacrificio físico puede formar parte de la rutina de un deportista de élite. La exgimnasta, que ha tenido que ponerse una prótesis de cadera con 43 años por una lesión que se produjo hace dos décadas, repasa algunas de las lesiones con las que llegó a competir durante su carrera y reconoce que, desde muy pequeña, aprendió a anteponer los entrenamientos y las competiciones a las señales de su propio cuerpo.

Uno de los ejemplos más claros se produjo en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000. Cid tenía el menisco roto desde seis meses antes, después de lesionarse haciendo unas aspas. Para evitar pinzarlo, tuvo que adaptar su técnica: "Tenía que girar con la pierna doblada, en plié".

La lesión no le impidió competir, aunque necesitó medicación para hacerlo. "He ido con Valium a competir", cuenta. Recuerda que, durante uno de los ejercicios, no entendía por qué el aro caía antes de lo previsto: "Pero si yo estoy haciendo y lanzando igual". La respuesta que recibió fue: "No, no, Almu, que vas lenta". Ella no comprendía qué ocurría hasta que supo que el motivo era el relajante muscular.

Gonzo le pregunta si ha competido muchas veces con partes del cuerpo lesionadas, con roturas o infiltraciones. "Sí", reconoce Almudena. La primera vez fue cuando tenía 12 años. Un mes antes de una competición se había roto el quinto metatarsiano y llevaba una escayola. Cuando faltaba una semana para competir, su entrenadora le planteó una salida: "Almu, hay una solución, que es infiltrarte el pie, dormirlo, quitarte la escayola un poco antes y salir a competir".

La gimnasta aceptó. "Me infiltraron, me durmieron el pie y, claro, yo, cuando estaba apoyando, no sabía cuándo apoyaba". Explica que cargaba el peso sobre un pie del que no tenía sensibilidad. Aunque el pie estaba dormido, seguía sintiendo dolor. A pesar de todo, quedó subcampeona de España. "Si ves el vídeo de ese momento, no dirías que yo tenía el pie dormido y roto", recuerda.

Al escuchar estos episodios, Gonzo plantea que, desde fuera, "la relación" que tienen "los deportistas de élite con el dolor parece casi enfermiza". El periodista pone como ejemplo también a Marc Márquez, que puede sufrir una caída, romperse un hueso, ser operado y volver a competir pocos días después.

Cid intenta explicar la lógica que había interiorizado durante su carrera. "Si tú estás entrenando cuatro años para esos 90 segundos y te rompes el menisco seis meses antes... yo no puedo tirar cuatro años de trabajo", señala. Por encima del dolor estaba el respeto al esfuerzo acumulado: "¿Ahora voy a tirar la toalla? En el momento en que he pasado todo esto, ¿y ahora voy a tirar la toalla?".

La exgimnasta reconoce que llegan a desarrollar "una resiliencia y un aguante y una tolerancia que es insana". "Por supuesto que es insana", lamenta. Para explicar cómo había aprendido a relacionarse con el sufrimiento, recuerda que se metía en la bañera con la escayola y se ponía agua fría hasta que empezaba a tiritar. Cuando ya no podía más, abría el agua caliente y sentía alivio. "Bueno, pues esto es la competición", resume. "Tú pasas por el sufrimiento. Y, cuando acaba y haces tu trabajo, sientes el placer del trabajo".

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